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Ensayos
La guerra del Estado de Chile contra los mapuche en la novela “Kilapan”
By Miguel Gómez
27 de Diciembre de 2015, 13:47


Mi novela “Kilapan” describe la guerra desplegada por el gobierno y el ejército chilenos contra los mapuche, durante la segunda mitad del siglo XIX, con el declarado propósito de lograr la sumisión indígena y conquistar sus territorios en la Araucanía.
En la resistencia y rebelión mapuche se destacó el Cacique General, Kilapan, el cual nunca se rindió ante los chilenos.
La historia oficial silenció esa guerra y el nombre del héroe mapuche.
Para el estado chileno los héroes mapuche fueron sólo aquellos que lucharon en contra del colonialismo español. Cuando rechazaron la dominación chilena se convirtieron en “enemigos”, “salvajes” y aun “ladrones”.
Estas descalificaciones tuvieron por objeto crear el estereotipo adecuado para justificar esa guerra que no reparó en medios, pues intentó destruir una etnia. Naturalmente con fundamentos racistas, pues el gobierno sostuvo que se trataba de una “raza carnicera” que había que “aniquilar”.
Estas fueron las palabras empleadas por los ministros de los gobiernos de la época y por los oficiales del ejército.
Kilapan y los suyos se sublevaron cuando vieron que a pesar de los acuerdos y promesas, el gobierno chileno no sólo no respetó las fronteras del Bío Bío, reconocida por los españoles, sino que la adelantó hasta el Malleco.
El poder construyó fuertes y torres de vigilancia y estacionó tropas a lo largo de la línea.
Ante la resistencia mapuche el ejército incendió miles de casas y rucas, quemó las sementeras y robó los animales. Las ovejas que la tropa en campaña no podía devorar fueron despeñadas.
Los mapuche luchaban con piedras, mazas y lanzas. En cambio, el ejército utilizó cañones de fabricación nacional y más tarde los Krupp, de procedencia alemana; la carabina de repetición Spencer, el fusil belga Comblain y la ametralladora inglesa Gatling que disparaba hasta 200 tiros por minuto.
Los mapuche sufrieron muchas pérdidas.
Baste decir que un oficial del ejército escribió en ese entonces que no había mapuche que no tuviera una cicatriz o un miembro fracturado. Se refería a los sobrevivientes que, empobrecidos, se alimentaban con yuyo, romaza y otras yerbas.
La memoria oficial nombró a esta guerra “Pacificación de la Araucanía”.
Creo que mi novela es un aporte a la reconstrucción de la verdad histórica y que puede contribuir a dar cierta decencia a los fastos oficiales preparados con motivo del bicentenario.
Es necesario que los chilenos conozcamos lo que el Estado hizo durante esa guerra para comprender las causas de las actuales protestas mapuche que se criminalizan y reprimen. Los medios dominantes pretenden hacer creer que son sólo problemas policiales o judiciales y no políticos, de larga data.
El Estado tiene una deuda política y jurídica y cada uno de nosotros, los chilenos, tenemos una deuda moral con el pueblo mapuche.
Bajo estas consideraciones ofrezco a través de Internet una versión aún no corregida de mi novela para su lectura directa o para bajarla, aunque no para su comercialización. Pueden acceder a su lectura directa en este sitio www.ovejasblancas.cl donde, además, pueden hacer llegar opiniones a través de la dirección electrónica mgs@ovejasblancas.cl
La novela está inscrita en el Registro de propiedad intelectual y cuenta con el patrocinio de la Corporación Nacional Indígena.
Yo busco apoyos y auspicio para su publicación.


Miguel Gómez S.
Agosto-septiembre, 2010.

  Publicado: 27 de Diciembre de 2015, 13:47 Subir © Copyright 2005 - Anaquel Austral