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Soñar para la vida en la narrativa de Isidora Aguirre·
Es tan potente la dramaturgia de Isidora Aguirre que ha arrinconado un poco sus estupendas novelas. Empero ella ha sabido establecer muy bien las diferencias de los géneros literarios y su narrativa tiene una importancia que merece ser muy tomada en cuenta.En una entrevista le pedí que me dijera unas palabras sobre cada una de sus novelas, se limitó a tomar los volúmenes y leer lo que escribieron en la contratapa los editores...Le pregunté:
—¿Porqué escribes novelas?
—Supongo que es algo como un desahogo—me contestó—, ya que se trata de una escritura subjetiva, en primera persona (en dos al menos) a diferencia del género dramático. En una obra de teatro sigo reglas estrictas de construcción, (soy profesora de técnica del drama), en cambio en mis novelas mi estilo es absolutamente libre, nunca he estudiado las reglas de la novela, si las tiene.
Esto que Isidora llama desahogo, es un torrente que se desborda animando a infinidad de seres que parecen haber seguido pensando y desarrollando su imaginaria después de la muerte.
Leer “Doy por vivido todo lo soñado” es adentrarse en un mundo mágico. Esta novela fue escrita mucho antes que “La Casa de los espíritus”. Su protagonista Laura Cupper vive en su caserón que el tiempo y la falta de recursos han ido destartalando. Ella posee el don de pintar y lo ha asumido. Sus ojos se emborrachan de visiones, evoca su juventud de muchacha soñadora y cuando los fantasmas la acosan, agita las manos para espantarlos. Esos fantasmas no desaparecen porque se nutren de sus remembranzas para no morir. Como Proust, Laura realiza la “limpieza de los recuerdos” reviviendo un mundo encantado donde imperan las gestas heroicas y el vivo recuerdo de los logros por sobre los fracasos. Es tenaz para animar a los antepasados de un clan muy coherente que desde sus posiciones privilegiadas protagonizaron la historia, vitalizaron las artes y ejercieron una intensa actividad social. La autora limpia sus memorias y les rescata sus ideales, sus sueños, sus buenas acciones, su trascendencia y, por sobre todo, el amor que los vitalizó."Doy por vivido todo lo soñado" es una historia al margen del tiempo: por eso mismo, una reencarnación del tiempo La sensibilidad evocadora de Isidora Aguirre ha logrado páginas de una belleza exquisita.
“Carta a Roque Dalton” es la admirable novela de una mujer con mucho coraje, capaz de recrear no sólo un amor que no fue sino también la derrota femenina. Se alza sobre el despecho y la frustración para dar vida perdurable desde su visión a un poeta mujeriego al que la lucha y la traición convertirían en leyenda. Este es el testimonio de su amor por el escritor salvadoreño cuya poesía sigue nutriendo a a juventud del continente. El salvadoreño Roque Dalton nació el 14.05 de 1935 y fue asesinado el 10.05 de1975 por sus propios compañeros que no aceptaron a un hombre pensante capaz de discrepar. Este hombre sincero a los dieciocho años estaba estudiado en Chile, confesó que su inexperiencia lo hizo fracasar en su propósito de entrevistar a Diego Rivera, asistente al Congreso de la Cultura organizado por Neruda. Para él, la vida en nuestro país fue decisiva.
La evocación de los diálogos, de las palabras del poeta es dulce, sin arreglos, con la magistral sencillez de lo vivido. Isidora consigue revelar la capacidad de amor y complicidad en los ideales. A través de esta carta sabe dejar oír tanto las voces de los amantes como las de los poseídos por un sueño y una pasión aún más feroz que el amor. Este sueño y pasión son la política, el compromiso consigo mismo de hacer a revolución.
Isidora revive con maestría la cordial atmósfera de un encuentro de escritores en La Habana en los años sesenta, ofrece la rica visión de algo parecido a la felicidad Tiene el poder de reconstruir esas animadas reuniones cuando los sueños parecían estar al alcance de la mano en una atmósfera de amistad sin recelos. El cariño vivo en el recuerdo permite a la protagonista evocar la risa del amado, su alegría su absoluta ausencia de solemnidad. La escritora recrea con maestría las escenas de amor donde sensualidad y efusión son inseparables del diálogo político.
Esta es la novela en la que aflora toda la pasión que en una época muy precisa nutrió a buena parte de la humanidad. Iniciada con la revolución cubana, quebrada con los sucesos de mayo de 1968 y brutalmente acorralada con el golpe militar de 1973 en Chile, fue protagonizada por personajes de sueños invencibles siempre vueltos a nacer.
La protagonista va a colmar su vaso de dolor cuando el poeta Enrique Lihn le comunica que Roque ha muerto. Están viviendo el segundo año de la dictadura. Todo medio de comunicación, todo libro pasa por la censura. No hay como dar la noticia, cómo clamar por la pérdida de un hombre que es alguien más que el amor de una mujer.
En “Santiago de diciembre a diciembre”, dedicada a Salvador Allende, ahí también está el amor tejiéndose en un periodo de gran movilización social y actividad política que permite elegir a Salvador Allende como presidente de Chile en 1970. Breve lapso que culmina con el aniquilamiento del sueño de la revolución sin violencia cuando tres años después se produce el golpe militar. Los protagonistas son Isabel, una madura de intensa vida y Jacobo, un veinteañero. El ardor de esta pareja, sus disputas y reconciliaciones, del pudor del hombre que se avergüenza de expresar sus sentimientos y llamar al amor por su nombre, se va tramando con los sucesos que vive y sufre el país. va configurándose la historia del país desde la cuarta campaña electoral de Allende con música, alegría y participación de los artistas, su triunfo en las urnas, hasta el golpe militar y la feroz represión con todas sus consecuencias, tortura, muerte, exilio. Isidora Aguirre logra dejar en evidencia que toda historia personal, individual, íntima está indefectiblemente ligada a la historia de todos. Una vez más, humor, amor, dolor son inseparables de los diálogos tan naturales de los amantes, del desarrollo de los acontecimientos. Al mismo tiempo, da vida a los espacios habitados, recobra la atmósfera, el color, el abigarramiento de los mercados, las poblaciones, las multitudes. La emoción no devora a la lucidez. La conciencia y la solidaridad se imponen aun en las más terribles circunstancias. Los nobles sueños de amor, paz, justicia, solidaridad son inextinguibles. En todo momento, Isidora lleva la brújula de las acciones y esperanzas de los seres humanos. Viajera insaciable, conserva en sus retinas las imágenes de la humanidad dispuesta a conquistar la trascendencia.
La memoria y el sueño, la memoria del sueño, sueños en la memoria, ideales y ensueños, evocación y rescate de la memoria en la vigilia de la escritura constituyen esencia de la vida de una escritora cuyos personajes pueden repetir con tranquilidad el refrán “lección dormida, lección aprendida” mientras ella con su escritura recupera el tiempo de la utopía y procura ubicarla en el espacio, aunque esto parezca un dislate.
Los sueños, tanto de Isidora como los de sus personajes, viajan de una región a otra en el activo cerebro, se nutren de los recuerdos y de la insaciable necesidad de imaginar los cambios del mundo para mejorarlo y mejorar la vida de sus habitantes. Esos sueños de consolidan en la memoria, la fortalecen y sueltan sus riendas en la escritura de una mujer que revela estar impregnada de una esencia impulsora. Este fenómeno lo supo expresar de manera muy clara en una frase de una de sus obras: “Mientras los basurales existan, el mundo en que vivimos tiene que ser cambiado”.
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