">
![]() |
|
|
, 558008 lectores(as) en línea |
|
|
|
||||||||||||||||||
Hechos, Sentidos y Preguntas
El pasado está vivo en nuestra memoria, en lo que somos, en las guías para nuestros proyectos de vida. Hay mucho que aprender de la suspensión de la orden de los jesuitas, por resolución papal, en 1773, como de nuestro propio 1973. Hay lecciones que sacar del poder cubrir con una mirada integradora la expulsión de los jesuitas en 1767 y la canonización del Padre Hurtado rodeada por el fervor y el respeto de ciudadanos de toda clase de ópticas de fe y de ideas, en nuestro 2005. No son fáciles estas consideraciones de conjunto en que la asimilación de hechos, de características personales, de contextos histórico culturales, de diversidad de creencias, requiere la colaboración, la facilitación, de quien tenga compromiso, profundas motivaciones, para entrar en la temáticas en referencia, y pueda aunarlas con el necesario desapego, la distancia imperativa para dejar espacio a las preguntas, a la libertad y la creatividad del lector. Ya lo dijo Eliot: Que el conocimiento no oculte la sabiduría, que la información no oculte el conocimiento. Ese es el logro de este libro de Herman Schwenmber, que navega con destreza entre hechos, sentidos y preguntas. Herman Schwenmber, descartando que su libro pudiera inscribirse en la órbita de los ensayos o de los libros de historia académica, lo llama Ornitorrinco. Veamos una explicación de lo que es un ornitorrinco. Entre las definiciones breves que encontré, me parece apropiada la siguiente: “Mamífero de la familia ornitorrinquideos, del tamaño aproximado de un conejo, de cabeza casi redonda y de mandíbulas ensanchadas y cubierta por una lámina córnea por lo cual su boca se asemeja al pico de un pato, pies palmeados y cuerpo y cola cubiertos de un pelo gris muy fino” ( Ed. Cult. Diccionario Enciclopédico universal) Tenemos ante nosotros un ensayo, una monografía histórica, un ornitorrinco, que en vez de ser mamífero ave, cada uno incompleto para su propia categoría, un semivalente ensayo-texto de estudios históricos, es un aporte a la educación y a la cultura de índole integradora. Creo que estamos lejos del pato conejo. Es una obra que interpela, abre la imaginación, hace sentir y pensar. Es la creación de un ingeniero, a la vez de un poeta que se interna, impenitente, en laberintos filosóficos; de un investigador que ha regalado al público lector, en “Yo Pecador”, un personaje que, cuando pasen estos tiempos de imperio de la frivolidad mediática, ocupará entre nosotros el lugar de un Pedro Urdemales o un Quijote; de un observador y comunicador que ya evidenció su capacidad de moverse en la crónica viva, paseándose por el mundo en sus “Crónicas de un Ornitorrinco”, el animalito de marras que no quiere expulsar de su mundo; es el aporte de un educador apasionado que sacó a Ercilla y a la Araucana del desván de las antigüedades reverenciadas y distantes, brindándonos una biografía novelada del fundador de nuestra poesía y una versión revivida del clásico que puso a Chile en el imaginario mundial mucho antes que lo hicieran nuestros grandes poetas y estadistas. Este libro tiene, efectivamente, el vuelo del ave y la calidez de los mamíferos, porque en él se da, no en contradicción, no simplemente adosados, paralelos, la integración, la complementación, la sinergia, la buena ecología de la acción entre el rigor y la amplitud, las ideas y los hechos, las afirmaciones y las preguntas Es decir, es la obra de un comunicador renacentista. Dice Herman Schwenmber, enmarcando el libro, que si la razón existe es inalcanzable, pero en el camino se aclara, con suerte, algo de la sin razón La razón es inaccesible. Se trata de un personaje mítico. En la revolución francesa se la hizo públicamente diosa. Desde los griegos, tal vez desde la tradición china de Confucio, a lo mejor desde los años en que el ser humano con desmesurado optimismo, fantasiosamente, se ha auto identificado como sapiens, desde siempre la creencia en la omnipotencia de razón está en el corazón del paradigma cultural compartido y en el espesor del inconsciente colectivo. Lo dice el Tao Te King: “el Tao que se puede nombrar no es el verdadero Tao.” La razón que podemos atisbar no es el ámbito del absoluto, el último terreno del ser. Lo expresó Einstein: todo es comprensible, menos que todo sea comprensible… Más allá de la isla de lo cognoscible está lo circunvalante, el misterio, lo que nos constituye, nos funda, nos sobrepasa. Más allá de la razón se encuentra el misterio Más acá de la razón están los afectos, lo inconsciente, las metáforas, las intuiciones. También, la envidia, la busca del placer, la avidez, el carisma la necesidad de acumulación, el poder… Un más allá y un más acá acotan el ámbito de la razón La razón con mayúscula nos elude Algo que no podemos aprehender con la lógica y el método científico le ocurrió a san Ignacio leyendo una Vida de Santos, cuando convalecía de la herida que sufrió en el sitio de Pamplona, y lo fue conduciendo al camino que le permitió formar la Compañía de Jesús, sin la cual no habría habido congregación que envidiar, odiar, temer, expulsar, comparar, agradecer, admirar. Herman Schwenmber nos muestra como el éxito de los jesuitas es el hilo conductor que nos explica por qué fueron expulsados de Portugal, de Francia y de España por soberanos llevados de consejos de ministros que querían consolidar el poder de la monarquía y avanzar en la modernidad. Los jesuitas, uniendo la lealtad última, el voto especial de obediencia al papa, a una capacidad extraordinaria para moverse en la fe y en el trabajo austero y disciplinado, en la persuasión, la educación, la producción, la administración… habían llegado a ser verdaderos Estados dentro del Estado. Su poder restaba poder posible a las monarquías, su disciplina, su obediencia institucional, hizo que no resistieran las expulsiones. No hay duda que la expulsión, que las expulsiones en los países imperiales y en las colonias, fueron medidas crueles, lindantes en muchas ocasiones con el sadismo; procederes que repugnan a la conciencia humanizadora. Realizados en la órbita del llamado despotismo ilustrado, ilustran bien como el mundo primitivo del poder y el narcisismo, en este caso narcisismo de ideología, secreta racionalizaciones y puede operar con un tecno pragmatismo de alto nivel Así también lo hacen Bush y Ben Laden. El tema es, precisamente, la coexistencia de la dirección afectiva, la certeza, la justificación racionalizadora y la actualización de pasos lógicos instrumentales a partir de esa lógica. La razón, más o menos desarrollada, limitada por la finitud humana, se entreteje con las emociones, las pasiones, los instintos, el fondo inaccesible del inconsciente individual y colectivo. Lo dijo Goya, el artista muy admirado por Herman: el sueño de la razón crea monstruos. Hoy no se expulsa a los jesuitas. Apreciamos, universalmente, ecuménicamente, al padre Molina y al padre Lacunza, los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, la visión cósmica de Teilhard de Chardin y el emprendimiento fraternal de San Alberto Hurtado. Somos muchos los que sentimos que hay algo sórdido que conecta 1867 con 1973. Ahora no son los jesuitas los expulsados, hay otros muchas víctimas de prejuicios, de indiferencias, de odios abisales, de delirios de persecución. La historia sigue teniendo en primer plano las luchas por el poder, la busca de cambios a través de expulsiones y de golpes, de invasiones, de atentados, de tomas de poder. Afganistán, Irak, las Torres Gemelas, la estación de Atocha, Jordania…. Por cierto, en otra escala, ellos se confunden con lo omnipresente: la descalificación del adversario, la instrumentalización del ser humano, olvidar que el puente entre la libertad y la igualdad sólo puede darlo la fraternidad. Fraternidad, encuentro de los humanos con la condición humana. Nuevo espíritu renacentista Encuentro en la diversidad De la paciencia, del rigor con que Herman Schwenmber se sumergió en las fuentes históricas, de su talento para analizar y jerarquizar, de su capacidad ornitorrínquica para admirar y para ser crítico, de su cuidado por ser ecuánime, de su capacidad para hacerse preguntas y para interpelarnos con ellas. Encuentro en la unidad, en la visión de la historia, de los hecho fundantes, de Ercilla y de la expulsión de los jesuitas, de la actitud responsable de no expulsar del diálogo al que piense de otra manera. La razón última va más allá del ser humano el vacío consiguiente lo llena la fe, la utopía a la escala humana. Razón y utopía. Herman nos ayuda a no olvidar a Clemente Estable y su deseo de que “La utopía sea tan fuerte que parezca razón, que la razón sea tan bella que parezca utopía”.*** Autorretrato Luis Weinstein, Lucho para los amigos. Es padre de tres hijos, Luis , José y Marisa y abuelo de diez nietos. La madre de sus hijos fue María Luisa Cayuela, cardióloga, republicana española fallecida en 1999. Actualmente está casado con la pediatra argentina Carina Vaca Séller. Médico psiquiatra y especialista en salud pública, educador comunitario, ensayista y poeta, ex profesor en la Universidad de Chile y fundador de varias organizaciones no gubernamentales en Chile y otros países. El centro de su trabajo en educación, reflexión y escritura es la relación entre desarrollo personal y cultura, partiendo de la emoción del asombro y de la apertura a la comunicación profunda, en el contexto del llamado nuevo paradigma integrador. Trabaja con la Universidad Bolivariana; hace clases de pregrado en la U. de la República, sendos magister en la U. de Valparaíso y la USACh. Director del Centro Las Coincidencias de Isla Negra, donde realiza un curso anual de Formación de Guías Poéticos, Vice presidente de Artistas Pro Ecologia y miembro el Directorio de la Corporación de Estudios de la Calidad de Vida (antiguo Hospìtal San José ) y del Canelo de Nos. Sus últimos libros: El Jardín del Asombro y el Color Azul (Cuatro Vientos) y Salud de las Personas y la Salud del Desarrollo (Lom).
|
||||||||||||||||||
|
|