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Recuerdo y homenaje a Idea Vilariño (1920-2009)

Publicaciones : Ensayos

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Recuerdo y homenaje a Idea Vilariño (1920-2009)
Dra. Judy Berry-Bravo *

 

                  

A fines de los años de 1980, la Ilustre Municipalidad de Santiago de Chile invitó a los lectores a elegir las mejores obras literarias del Siglo XX en ese país. Se incluyó en la lista de textos candidatos la novela Palomita blanca de Enrique Lafourcade. A la fecha ha alcanzado más de cincuenta ediciones. Cada uno de los veinte capítulos lleva un título que en su conjunto forman un texto aparte de gran alcance lírico:

 

Palomita Blanca, vidalita de pico rosado

Antes te cantaba, vidalita como enamorada

Palomita linda, vidalita palomita triste

Que poco te queda, vidalita de lo que antes fuiste

Palomita flaca, vidalita de piquito hambriento

Todas las plumitas, vidalita te las llevó el viento

Es un viento malo, vidalita es un viento frío

 

Te dejó sin plumas, vidalita y el buche vacío

Palomita sonsa, vidalita de piquito bobo

Cuida de tu nido, vidalita que anda suelto el lobo

Pobre palomita, vidalita de vuelo perdido

Si no le haces frente, vidalita te deshace el nido

Palomita linda, vidalita palomita fea

Apronta el piquito, vidalita para la pelea

Palomita enferma, vidalita de alita quebrada

Si no sacas fuerzas, vidalita te quedas sin nada

Palomita negra, vidalita de piquito rojo

Crece palomita, vidalita sácale los ojos

Crece tus alitas, vidalita crece el corazón

Crece palomita, vidalita y volvete halcón1

 

Lafourcade no menciona ni el nombre de la autora ni el del cantor que difundió estos versos por toda América Latina. Se trata de Idea Vilariño y Daniel Viglietti, ambos uruguayos. La poeta admitió que no leyó la novela, y sólo supo a través de amigos y mis comentarios de la existencia de tal apropiación.

 

Ella escribió esa letra bajo el título "A una paloma" para que él la cantara, y su compatriota Jorge Ruffinelli la incluyó en su antología Poesía rebelde uruguaya 1967-1971 publicada el mismo año que la novela de Lafourcade.2 Según la poeta, Viglietti le había pedido una pieza no demasiado política pero "distraído de sus suaves propósitos, la cantó como una canción de pelea."3 Es verdad que él interpretó la letra con una tensión vocal casi frenética, una técnica muy eficaz en el artista.

 

Como lo sabía el cantor, esos versos debían ser pronunciados como fueron escritos, utilizando el "voseo" para no afectar el ritmo. Como sabemos, en el dialecto rioplatense, la penúltima sílaba se acentúa en las frases que ordenan: "sacále los ojos" "y volvéte halcón". De la misma manera, la última sílaba recibe el énfasis en mandatos tales como "cuidá" y "aprontá". El ritmo es esencial a la composición, como lo es a las canciones de Vilariño y a toda su poesía. El hecho de que Lafourcade adapte la letra al dialecto chileno, y que presente los cincuenta y ocho versos originales como si fueran sólo veinte, complica la posibilidad de disfrutar el ritmo como se merece.

 

En "A una paloma" se invoca con frecuencia la intimidad del "voseo", para conferirle mayor urgencia al llamado a la acción de quien pronuncia los versos. Al repetir la imagen de la "palomita" y variar sus adjetivos ("blanca", "flaca", “zonza", "linda", "negra"), se generaliza el "vos" individual para dirigirse a un público mayor. Un giro regional consigue ensanchar la obra en el espacio y el tiempo para expresar su carácter universal.


El término "vidalitá" interpuesto por Vilariño dieciocho veces como línea aparte proviene del mundo musical, no del literario. Los diminutivos "ito/a" resuenan y encuentran un extraño pero melódico eco en la repetición del final "itá" provocado por las reiteradas "vidalitá". Esta "palomita" es una metáfora del Uruguay. El diminutivo es particularmente apropiado ya que durante la dictadura militar, los artistas exiliados se referían a su patria como "paisito".

 

Veinticinco años después de la publicación de "A una paloma" en 1996, el Ministerio de Educación de Chile en una ceremonia especial en honor de la primera poeta latinoamericana que recibió el Premio Nobel, concedió a Vilariño la medalla Gabriela Mistral "por su contribución a la cultura universal".4 Pese a tales reconocimientos oficiales y no oficiales, en Chile su nombre no logró la difusión que se merece como una de las voces líricas más destacadas en la poesía latinoamericana del siglo XX.

 

En 1987, fuimos con Pedro Bravo-Elizondo a Montevideo, pues yo deseaba conversar y entrevistar a la poeta que sería el motivo de mi tesis para obtener el título de Doctora en Literatura Latinoamericana. Fue toda una aventura. Sabía que Idea era reticente a tales encuentros inquisitorios, además su característica personal era una especie de soledad, interrumpida por ocasionales veladas con amigos íntimos ligados a la cultura uruguaya. Para acortar la historia,  logré por teléfono que Idea me cediera unos minutos, los que llegado el momento se convirtieron en horas. Como nuestra estada era por un mes, la amistad se fue desarrollando lentamente. La tesis se transformó en el libro en inglés Texto y Contexto de la Poesía de Idea Vilariño (1994). Tiempo después realicé otro estudio que fructificó en Idea Vilariño, Poesía y Crítica  (1999), publicado por la prestigiosa editorial Banda Oriental del Uruguay.

 

Regresamos a Montevideo por varios años y  disfrutamos su compañía y la de su hermana Poema, una de las fundadoras del Teatro del Pueblo del Uruguay. Tuvimos que acostumbrarnos a su horario. Idea vivía de noche por lo que las invitaciones iban de siete de la tarde a dos o tres de la mañana y así fueron apareciendo en nuestras conversaciones sus recuerdos de Juan Carlos Onetti, Gabriela Mistral, Gonzalo Rojas, Juana de Ibarborou, Pablo Neruda, Enrique Lihn y otros. Un vaso de vino tinto chileno, Cabernet Savignon era siempre bien venido. En ocasiones sin decir agua va, se dirigía al piano y tocaba sus tangos más queridos. Recordemos que publicó  Las letras de tango (1965) y El tango cantado (1981).


Estos breves comentarios no pretenden sino retrotraer a nuestra memoria la dedicación de Idea Vilariño a América Latina, sociedad y tiempo que dejó registrados en gran parte de su poesía,  y su compromiso intelectual con las luchas de liberación que remecieron el continente. Examinaré otros textos de ella donde podemos  apreciar su talento y figura. La filosofía y la poesía de Vilariño incitan a actuar, a vivir y a amar hasta el límite máximo. Para ella es preciso no sucumbir ante los obstáculos mundanos. Un rasgo saliente de su obra es la mezcla de angustia y esperanza de la voz lírica por el futuro del mundo. La poeta observa que, pese a todo nuestro empeño por reglar nuestro destino y contestar a fundamentales interrogantes existenciales, en verdad somos impotentes. Sin embargo, ser consciente de la impotencia humana en esas instancias no exime a la humanidad de su responsabilidad por no ejercer un control decisivo en el caso en que deba hacerlo.

 

El poema "Mar" trata precisamente ese punto de vista al exponer sobre el peligro último que entraña la tecnología moderna. La primera estrofa plantea un problema ecológico: "Lo miro con horror/ tendrá su estroncio/ como la leche que tomó la niña/ como el pan que corté para mi hermano/ cada vez más estroncio/ como el agua de lluvia/ como las frutas como/ mis limpias ensaladas."5 El estroncio, ese elemento químico de metal color amarillo pálido que se parece al calcio y se usa en experimentos atómicos, está sumergido en los mares. Al contaminarse las aguas, toda la superficie de la Tierra sufre el impacto. La "lluvia" generadora de vida, "la leche" proveedora de alimento, "el pan", "las frutas", asumen características amenazantes sobre la vida. Los versos hacen más que describir un riesgo. La autora incita a actuar para cambiar la situación. Subraya la responsabilidad que deberían sentir las personas al referirse en particular a los afectados: "la niña", "mi hermano", y ella misma, "mis limpias ensaladas". Esos referentes pueden generalizarse para implicar a las personas que rodean a los propios lectores.


Tal deber con la humanidad se expone de modo bien distinto en los versos de "La isla" donde vuelve a mencionar hechos y circunstancias históricas específicas. La última estrofa advierte que todos morimos un poco cuando un sueño es destruido: "Un pobre sucio triste río de odio/ te rodea y te deja morir solo./ Pero no/ pero tú no te estás muriendo solo/ tú/ los otros él tú/ los muertos solos/ arropados de amor de pena están/ muriéndose en nosotros para siempre."6 Los versos se refieren a la situación de Cuba durante la última mitad del siglo veinte, pero el tema central es la muerte de todos aquéllos en búsqueda de un ideal.

 

Otro acontecimiento histórico le inspiró a componer "A Guatemala". El mundo entero había seguido con expectativas las reformas que se venían haciendo en ese país desde 1951. Pedro Bravo-Elizondo resume algunos hechos claves, comentando que el presidente de Guatemala había introducido reformas sociales y agrarias, expropiando plantaciones y holdings, "incluyendo la United Fruit Co. (...) el Coronel Carlos Castillo Armas derroca a Arbenz en 1954 y devuelve la tierra expropiada".7  El texto de Vilariño escrito ese año obliga al lector a reaccionar y generalizar el destino del país con lo que podría pasar en otras naciones del Tercer Mundo. La obsesiva repetición que comienza hacia la mitad del texto y culmina en los versos finales, abarca lo que se espera de Guatemala y de sus naciones hermanas: "sí señor sí señor/ sí señor sí señor/ y lustrar los zapatos".8 Como pronunciamiento unificado del pensamiento de Vilariño, "A Guatemala" es un ataque directo a la burguesía y una denuncia de quienes usufructúan las prebendas de ese grupo privilegiado.


Noticias de otra parte de América Latina sobre la muerte de una persona en particular le llevan a insistir que aún vive el ideal que su nombre corporiza. Los versos de "Digo que no murió" exigen que no lo olvidemos jamás, pronosticando su aparición en la octava estrofa: "No hay que creerlo. Un día/ un buen día dirán está en Brasil/ o se alzará en Colombia o Venezuela/ a ayudar/ a ayudarnos/ y ese día/ una ola de amor americano/ moverá el continente/ alzará al Che de América".9

 

En los versos de "Agradecimiento" que se dirigen a la embajada de los Estados Unidos, la voz lírica lamenta no haber tenido la posibilidad de enviar algunas fotografías como las de aquellos “veinte mil muchachos/ también agujereados también rotos/ también quemados/ muertos/ mientras los ocupaban en destruir Vietnam”. Valdrían la pena las fotos de "el lindo Kennedy/ y el pobre pastor King/ sin que nunca hayan hecho la guerrilla", y la del prócer uruguayo "Artigas -no lo saben- fue un jefe guerrillero". Afirma el tema central en estas líneas: "Esto se llama libertad o muerte/ y para muchos ésa/ no es una linda frase y nada más/ es Libertad o Muerte/ y lo de libertad va contra ustedes/ lo de muerte también va contra ustedes". Cierra el texto señalando que los autores de la máquina de propaganda "ayudan a elegir en todo el mundo./ Gracias por todo. Libertad o muerte".10 


Sin duda, los aportes de IdeaVilariño a la cultura latinoamericana son multifacéticos. Esta poeta, crítica literaria, compositora de canciones, traductora y educadora fue galardoneada en todos sus campos. Sus poemarios, publicados en Uruguay, Argentina, Cuba, Brasil, España y otros países,  han alcanzado múltiples ediciones. Entre los más leídos están Poemas de amor (1957) y Nocturnos (1955) con docenas de ediciones. Su antología  Poesía (1945-1990), donde se encuentra casi toda su lírica, ya logró otras ediciones. Gracias a varios traductores, su obra lírica se lee en alemán, inglés, italiano y portugués. Tres libros e innumerables artículos publicados por críticos literarios en Europa y las Américas han comentado su vigencia.11 Más aun, sus textos han sido recogidos en antologías de literatura latinoamericana y volúmenes escolares. No cabe duda que la autora de la canción que tanto inspiró a Lafourcade, tendrá siempre un lugar propio entre los grandes del siglo XX.

 

Fue la poeta de América, y si tuvo una falla, fue que nunca buscó el halago o reconocimiento público. Lo obtuvo simplemente con su poesía.

   

 

* Pittsburg State University

   Pittsburg, Kansas

 

 

                                                          Obras citadas

1 Enrique Lafourcade, Palomita blanca (Santiago: Zig-Zag, 32a edic., 1996) 7, 11, 23, 38, 44, 50, 59, 65, 73, 76, 81, 90, 96, 99, 106, 111, 120, 126, 132, 146.

2 Jorge Ruffinelli, "A una paloma", Poesía rebelde uruguaya 1967-      1971 (Montevideo: Biblioteca de Marcha, 1971) 156-158.

3 Idea Vilariño, Canciones (Montevideo: Banda Oriental, 1993) 6.

4 Esa frase está grabada en la medalla junto al nombre de Vilariño.        El acto fue parte de la conmemoración por el quincuagésimo aniversario de la muerte de Mistral.

5 Idea Vilariño, "Mar", Poesía (1945-1990) (Montevideo: Cal y           Canto, 5a edic., 1998) 202.

6 Vilariño, "La isla", Poesía (1945-1990) 219.

7 Pedro Bravo-Elizondo, Teatro hispanoamericano de crítica social (Madrid: Playor, 1975) 168.

8 Idea Vilariño, "A Guatemala", Pobre mundo (Montevideo: Banda Oriental, 1966) 20-21.

9 Vilariño, "Digo que no murió", Poesía (1945-1990) 64.

10 Vilariño, "Agradecimiento", Poesía (1945-1990) 225-228.

11 Véase Idea Vilariño: Poesía e identidad de Susana Crellis Secco (México: Universidad Autónoma de México, 1990), Texts and Contexts of Idea Vilariño's Poetry de Judy Berry-Bravo (South Carolina: Spanish Literature Publications, 1994) e Idea Vilariño: Poesía y crítica de Judy Berry-Bravo (Montevideo: Banda Oriental, 1999).






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 Referencia
Dra. Judy Berry-Bravo *.  "Recuerdo y homenaje a Idea Vilariño (1920-2009)."  Anaquel Austral. Ed. Virginia Vidal. Santiago : Editorial Poetas Antiimperialistas de América.   19 de Mayo de 2009.
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