Anaquel Austral 
 
 Actas
 Nacional
 Internacional
 Realidad
 
 Publicaciones
 Ensayos
 Crónicas
 Entrevistas
 
 Memorial
 
 Catastro
 Ensayos
 Novelas
 Cuentos
 Entrevistas
 Micrónicas
 Relaciones
 Biografía
 
 Poesías
 Apuntes
 Poemas
 El Poema
 
 Epistolarios

Página Anterior Página Principal Buscar Archivo Correo del lector
Crónicas
Secciones
El terremoto y el desafío de otro Chile
Gabriel Jiménez Emán en Chile
Gotas de Tinta y Palabreos
Cómo supo el mundo la Operación Leopardo
Mario Benedetti, padre-hermano
¿A quién dar el pésame por la muerte de Katia?
Isla de Juan Fernández y la novela “Más Afuera”
Ester Chacón "tesoro público"
La UDI desafía al pueblo de Chile con Jovino Novoa
El gobierno no considera el daño del rally Dakar al desierto florido

Publicaciones : Crónicas

Versión impresora


Gabriel Jiménez Emán en Chile
Virginia Vidal

 

Invocamos a la diosa más bella del continente, a María Lionza. La vi por última vez en Caracas, en la Autopista del Este, corporizada por el escultor Alejandro Colina. Nunca estuve en las montañas de Sorte y Quivayo donde ella habita, pero millares de hombres y mujeres acuden a pedirle por su bien. A lo mejor, ella ayudó a la llegada de Gabriel Jiménez Emán a nuestro país.

A este escritor lo conocimos con su desbordante vitalidad e inagotable imaginación en el Primer Congreso Nacional de Minificción organizado por Luisa Valenzuela, Raúl Brasca y Sandra Bianchi en Buenos Aires. Lo invitamos el congreso de escritores que realizamos aquí en Santiago el 2007, pero no se concretó su venida. Se comprenderá entonces cuánta alegría nos proporciona su presencia.

Estar junto a él me impulsa a recordar los siete años intensamente vividos en Venezuela. Cuando él habla de los poetas Ramón Palomares, Vicente Gerbasi o mienta a Salvador Garmendia, Adriano González León, Francisco Massiani se refiere a escritores excepcionales que por una perversa incomunicación no son leídos y admirados por los lectores chilenos.

Procuraré referirme en pocas palabras a la personalidad de un hombre que afirma: “Me convenzo ahora de que la brevedad es una entelequia cuando leo una línea y me parece más larga que mi propia vida, y cuando después leo una novela y me parece más breve que la muerte.

Es un poeta que también cultiva el ensayo (“Atajos del tiempo la narrativa breve y el cine”), la novela, el cuento, es maestro de la microficción (baste con leer “La última carta de Ambrose Bierce” donde impone una nueva y siniestra conjetura a las ya existentes sobre la muerte del ilustre veterano). Ha recorrido lo que según el lugar común se da en llamar vasta trayectoria por no decir estudio, desvelo, jornadas laboriosas, empeño en ver el mundo sin fronteras ni anteojeras, afán insaciable de conocimiento, pasión.

Para Jiménez Emán “La novela es un cuento largo; el cuento una novela corta y la poesía una canción que puede ser cantada o narrada, puede ser proferida en verso con respiraciones medidas y rotundas, que se pronuncia con esos sonidos armoniosos que hemos llamo música, pero eso es una convención. Uno, al leer el poema, está leyendo una novela y un relato y una crónica interna del espíritu, está invocando una voz profunda del espíritu. De modo que la lectura preferencial de los géneros no existe para mí. Existe la necesidad de la lectura, a secas”.

Este caraqueño proviene de una familia de poetas, músicos y artistas, de un padre escritor y poeta, de una madre que le deslumbró la infancia contándole cuentos y dice que a ellos debe ser un fabulador y un artesano de las palabras.

En la entrevista que concedió a Alberto José Pérez para Letralia Nº 171, también afirma: “Me gusta la palabra concisa, certera, punzante, pero a veces también me gusta la palabra elaborada, barroca[…].Me gusta la literatura de sutilezas, de humor, de inteligencia. Me gusta la literatura que juega, que se interroga a sí misma, que se erige desde dudas válidas. No me gusta lo simple ni lo directo, no me gusta el mensaje, ni el programa ni la tesis, me gusta la sugerencia, la ambigüedad, el juego, la sonrisa secreta”.

Traductor, profesor, viajero, Jiménez Emán ha sabido dar a conocer la rica literatura venezolana en muchos países. Llegó hasta la Casa del Escritor  y nos cautivó con su imaginación, sus sentido del humor, su originalidad, su poder para descubrir la realidad y la ausencia de miedo, para develar lo oscuro y ejercer esa inefable capacidad de amar la vida, la humanidad.

 






Subir
 Referencia
Virginia Vidal.  "Gabriel Jiménez Emán en Chile."  Anaquel Austral. Ed. Virginia Vidal. Santiago : Editorial Poetas Antiimperialistas de América.   13 de Octubre de 2009.
 <   >
© Derechos Reservados