Ha muerto Katia Olevskaia.
¿A quién dar el pésame? ¿Hacia dónde enviar el mensaje? ¿A Moscú, a Chile, a Israel?
Quizás a nosotros mismos, guardar silencio, evocar el eco de su voz apasionada, contenida, y decirnos que estamos de duelo. Estamos de duelo los que trabajamos con ella; de duelo están quienes escuchaban esperanzados su voz a través del "éter"; de duelo ha de estar la radio donde ella trabajó desde la adolecencia (Radio Moscú, Voz de Rusia) y en la que quedan todavía algunos de los antiguos; de duelo su familia, la que puede haber quedado en Moscú, su familia de Israel, sus amigos de acá, de allá y de acullá...
Nos damos el pésame a nosotros mismos, tratamos de animarnos pensando que Katia cumplió con su tiempo, con su país o sus países, entre los que se contaba Chile... Sonreímos al recordar su mirada grave, triste, pícara.
Callamos, pensamos en Katia, oímos la voz de Katia.