Anaquel Austral 
 
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Memorial

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Condolencias por la muerte de José Miguel Varas


De Leonard Kosichev, Director de programas de Radio Moscú para América Latina en los años del programa “Escucha, Chile!”

Para los amigos de José Miguel Varas y su familia

Aunque todos somos mortales, me estremeció el fallecimiento de José Miguel Varas. Yo y toda mi familia compartimos el dolor de la partida de nuestro querido José Miguel. Hoy lo recordamos con un trago de vodka, según la tradición rusa.

Hace poco durante su última visita a Rusia estuvo en mi casa en Moscú. Aquello nos sirvió para recordar su sonrisa, su humor, su compañerismo y su brindis: “Por mis fieles amigos rusos!” En realidad, tenía muchos amigos en Rusia: periodistas, escritores, diplomáticos, políticos y la gente corriente. Era gran amigo de nuestro pueblo y admirador de la literatura clásica rusa.

José Miguel hizo mucho para Chile, cuando estuvo en el exilio en nuestro país. Y no solo a través del programa de Radio Moscú “Escucha, Chile!” Todos los años de su vida en el exilio propagó la cultura chilena en Rusia, sobre todo la obra de Pablo Neruda.

En mi biblioteca doméstica conservo la mayoría de sus libros, que siempre van a recordarme a nuestro querido José Miguel, premio nacional de literatura.

Las condolencias mías, de mi esposa Lera, hijo Andrey a Iris, compañera de José Miguel y sus hijas.

Moscú, Rusia, 25 de septiembre de 2011.

 

Del historiador Sergio Grez Toso:

Quiero hacer llegar a Iris, viuda de José Miguel, a sus familiares y amigos, mi más sentido pésame. Aunque no lo conocí demasiado, en las pocas ocasiones que tuve la suerte de compartir con él algunas conversaciones, pude apreciar su gran inteligencia, caballerosidad y calidad humana.

 

La firma del Manifiesto de Institutanos en apoyo a los jóvenes que están luchando por la Educación Pública, que promoví junto con Patricio Guzmán Sinkovich, fue sin saberlo, su despedida y último legado de consecuencia ética y política.

 

 Abrazos fraternales para todos los que sienten su partida.

25 de septiembre de 2011

 

De Paula Chahin:

Querida Iris y chicas (que ya no lo son tanto), queridos compañeros y compañeras:

Desperté hoy conmocionada con la noticia de la muerte de José Miguel. Su estampa, su mirar firme y su hablar pausado hacían inimaginable que José Miguel pudiera ser mortal. Lo conocí primero, a través del timbre de su voz y su hablar prolijo en Radio Moscú, en esas noches de invierno y miedo en Santiago cuando el solo poner la radio era un acto de resistencia. Chica, aún estudiando periodismo, sin saber su nombre real, ni conocerlo en persona, José Miguel pasó a ser un referente cuando ya en el Partido oíamos de su capacidad profesional, de su inteligencia, su compromiso y su dignidad.

Sin duda, para mí y para centenares de periodistas jóvenes, comunistas y no (seguramente), era un ejemplo. Cuando pudo retornar del exilio, ese cruel destierro al que lo sometieron los que aún siguen dando las pautas de vida y de gobierno en nuestro querido Chile, lo conocí en persona. Era estar frente a un mito, recuerdo haber compartido algunas reuniones y asambleas en el Colegio de Periodistas cuando debatíamos elecciones gremiales y el futuro de nuestro quehacer en una democracia que soñábamos, sin  imaginar exclusiones, desigualdad e impunidad. Luchábamos por una democracia en serio.

Y en ellas, su aplomo y claridad destacaban siempre. Su capacidad de escuchar y debatir sorprendían. Luego, recuerdo haber estado cenando juntos en casa de Virginia, siempre con un perfil bajo, a pesar de cargar con semejante historia personal y familiar.

Hace no mucho, recibí su apoyo y solidaridad -junto a la de otros colegas y compañeros- en momentos de tremenda dificultad personal y creánme que saber que José Miguel estaba diciendo presente fue un bálsamo reconfortante en la aspereza de esa batalla. 

Por eso, quiero de alguna manera estar presente, junto a ustedes, acompañarlos en el dolor, sumarme en este momento en que las letras chilenas, el periodismo de verdad, el del contenido y el del compromiso empiezan a sentir la falta de un ser fundamental en la difícil tarea de dar a conocer la verdad en un país que vive de ficciones.

Y sin duda, su falta será mil veces más dura en su entorno familiar, por eso queridos compañeros, porque no hay cordillera ni prohibiciones que me impidan hacerles llegar todo mi apoyo, admiración y afecto en estos momentos, que sin duda son duros.

Mucha fuerza compañeras y compañeros, adelante querido José Miguel.

Buenos Aires, 24 de septiembre 2011

 

De Viviana Corvalán:

 

Querida Iris,  chiquillas lindas, yernos y nietas y nietos. Queridos amigos y amigas:

 

En estas palabras va mi amor, admiración y agradecimientos a José Miguel Varas y sus mujeres. Cada una especial y una flor de su jardincito. Especial es la admiración a Iris y su gran armonía con José Miguel.

 

Compañero de mirada pícara y distante, con su humor tan especial, directo para decir las cosas, armador de palabras de sueños y de historias, José Miguel periodista, caminando bajo la nieve moscovita o en Santiago con este sombrero que le da una pinta de guapetón. Sobre todo leal a sus pensamientos, consecuente, amigo de los amigos, compañero de sus compañeros, buena onda con los niños, en fin.... tantas cosas que decirles.

 

Pero hay cosas y detalles tan importantes como compartir con ustedes que el libro mas importante de los de José Miguel es este que le regaló con Iris a Emiliano hijo de Adelita, “Conducta de un gato” es el primer libro que mi nieto recibió en sus manos!!!

24 de septiembre 2011

 

 Del Círculo de Periodistas:

 

“Ha dejado de existir el mejor de los nuestros”: esta frase resume el sentimiento del Directorio y los integrantes del Círculo de Periodistas de Santiago ante la partida de José Miguel Varas, más allá de las naturales diferencias políticas o religiosas que caracterizan a una organización pluralista como la nuestra.

 

Varas fue en vida un ejemplo tanto en el desempeño de la profesión de periodista, a la que dignificó a través de todos los cargos y funciones que le correspondió desempeñar como desde el punto de vista intelectual, en su calidad de narrador de excepción, lo que le hizo acreedor de los más altos reconocimientos, incluido el Premio Nacional de Literatura en 2006.

 

Pero, sobre todo, quienes conocimos a José Miguel Varas en distintas etapas de su vida coincidimos en destacar sus notables valores de.coraje moral, honestidad intelectual, capacidad de trabajo y dones particulares para estimular el desarrollo de aquellos con quienes compartía labores o inquietudes intelectuales, así fuera desde la dirección del diario “El Siglo”, la Dirección de Prensa de Televisión Nacional, en el programa radial “Escucha Chile” transmitido a todo el mundo a través de Radio Moscú, en la redacción del diario “La Época”, como editor general de la revista literaria “Rocinante” o en muchas otras labores que le correspondió desempeñar.

 

En el caso del Círculo de Periodistas de Santiago, queremos reconocer de modo particular el apoyo irrestricto y generoso que manifestó para distintas iniciativas de nuestra organización. En especial, no dejaremos nunca de recordar con la mayor gratitud el activo rol que desempeñó como Jurado del Concurso de Ensayo y Crónica “La Prensa Chilena y el Bicentenario”, lo que significó además su participación como orador principal tanto en los actos de premiación como, de modo particular, en el lanzamiento de la obra “200 años de Prensa en Chile”, que reunió los trabajos distinguidos en ese certamen con prólogo del propio Varas, apenas semanas antes de su fallecimiento.

 

Junto con manifestar su dolor y expresar sus más sentidas condolencias a la familia y amigos cercanos de José Miguel Varas, el centenario Círculo de Periodistas de Santiago convoca al gremio periodístico nacional a hacerse presente en las exequias del querido y respetado colega, cuyo ejemplo en lo personal y profesional debiera guiar la conducta y los principios de las nuevas generaciones de periodistas de nuestro país.

Círculo de Periodistas de Santiago

 

Septiembre de 2011

José Miguel Varas: bueno entre los buenos

EL CLARIN digital- Gustavo Ruz Zañartu

Se fue con discreción, como transcurrió su vida.  ¿Habrá dimensionado, alguna vez, el influjo del metal de su voz, de su lenguaje certero, de su mirada directa, de su rostro apacible, toda vez que aparecía en la Televisión Estatal, anunciando al Presidente Salvador Allende o informando del turbulento acontecer de aquellos mil días?

¿Habrá podido evaluar el impacto de sus comentarios y noticias- que propalaba junto a Katia, a 20 mil kilómetros de distancia- en los compulsivos auditores del programa ESCUCHA, CHILE, en las cárceles y suburbios de todo el país? ¿Y de sus novelas y relatos que nos llevaron –como hojas al viento- entre la ficción y la realidad para ayudarnos a comprender los claroscuros de la vida, los caprichos de la Historia, la evanescencia de los dogmas y lo profundo de la sabiduría popular?

Más importante que aquello ¿Podremos, algún día, antes o después que se abran las grandes alamedas, identificar y brindar tributo a su aporte inconmensurable al idioma español, a la lucha social, a su compromiso solidario con todas las causas libertarias de Chile y del mundo?

José Miguel Varas empujó el carro de la Historia con el tonelaje de su intelecto y el virtuosismo de su prosa, mimetizado en colectivos, tendencias y agrupamientos en los que sumaba y multiplicaba, retroalimentando su creatividad con la de miles o millones. En las últimas décadas le buscamos para reforzar las grandes causas emancipatorias, como una Asamblea Constituyente, la recuperación del cobre desnacionalizado por los mercaderes de la política, y también en el preciso y puntual apoyo solidario, en los recitales de Rebeca Godoy, en el homenaje a los caídos, en la presentación de libros, en la despedida de un camarada,  en su multifacética pedagogía para tantos en tantos lugares, los más apartados del territorio nacional y continental.

Maestro del rigor, todo lo que dijo y escribió tuvo un fundamento sólido, explícito, documentado. En su mensaje cada palabra era un misil – o una brisa, según el caso – que ponía en descubierto la hipocresía y mezquindad de las elites hegemónicas y proveía los razonamientos para la crítica y la propuesta del mundo nuevo, solidario, humano y en armonía con la naturaleza, por el que comprometió lo mejor de su existencia. Si lo hacía, lo hacía bien. La crónica, el análisis de coyuntura, el contexto histórico, la proyección futura; todo lo que salía de su pluma privilegiada estaba llamado a dejar huella y enseñanzas.

Bueno entre los buenos, José Miguel Varas no disputó el Premio Nacional de Literatura, ni se afanó en la obtención de ningún título o reconocimiento. Lo suyo fue la gran batalla de las ideas. Levantar, ladrillo sobre ladrillo, la mole de la memoria histórica. Aprovechar, cada minuto de la vida, en hacerle daño a la impunidad, en poner de manifiesto la injusticia oculta, la traición solapada, la arrogancia de los déspotas, el sectarismo de los pequeños, la sinrazón de la burocracia. Perteneció a la generación que quiso ser exterminada de raíz en septiembre de 1973. Salvó con vida para defender la vida y alentar la vida, dotándola de ética, de grandes objetivos, de sentido histórico. Por eso, en estos días en que cientos de miles de jóvenes y trabajadores emergieron como sujeto social agente de cambios, cuando la imagen del presidente Allende y la de Víctor Jara se paseaba entre ellos  –como gota de agua en un océano- José Miguel respiró profundo y esbozó una sonrisa victoriosa. Y ayer murió con esa sonrisa en los labios.  

Sábado, 24 de Septiembre de 2011

 

 






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 Referencia
.  "Condolencias por la muerte de José Miguel Varas."  Anaquel Austral. Ed. Virginia Vidal. Santiago : Editorial Poetas Antiimperialistas de América.   25 de Septiembre de 2011.
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