José Chapochnik Dimant falleció el martes 10 de febrero, cuando la Sociedad de Escritores y todo el mundo andaba de vacaciones. Él fue pon por años el representante de la SECh ante el Consejo de Monumentos Nacionales que le rindió digno homenaje en su sesión realizada en la ciudad de Arica el pasado miércoles 18 de marzo.
Chapochnik era un poeta; en varias oportunidades me mostró bellos poemas que por desgracia no publicó. También fue miembro de la Sociedad de Escritores de Chile; de la Academia Iberoamericana de Poesía, España, del Grupo Fuego de la poesía, del Ateneo, del Pen Club.
Cuando se le metió entre ceja y ceja la decisión de cumplir la voluntad de Gabriela Mistral, empezó una insólita campaña. Ella había manifestado en una oportunidad que no quería homenajes, tan solo que algún lugar de su geografía llevara su nombre. Chapochnik recorrió la zona, releyó la obra de la poetisa una y otra vez ycomprendió cuánto amaba esos cerros, verdaderos vigías tutelares. Entonces redactó millares de cartas y acudió a las autoridades para lograr su objetivo: cambiar el nombre del Cerro el Fraile por el de Gabriela Mistral cumpliendo uno de los pocos deseos que la poetisa manifestó en su vida.
Para crear una amplia conciencia ciudadana, charlas sobre la maestra y su legítimo anhelo a lo largo de Chile. Cada viaje, cada esquela, cada sello los pagó de su bolsillo.
Dueño de una empresa de objetos plásticos, imprimió los sobres enviado a sus clientes y proveedores con una consigna "Queremos que un cerro con el nombre de Gabriela Mistral en el Valle del Elqui".
Acudió a embajadas y gobiernos de otros países. Juntó firmas de escritores y autoridades. Dejó constancia de cada una de sus iniciativas y copias de esas cartas, así como las respuestas, algunas tan notables como la de François Miterrand, presidente de Francia. Casi una treintena de volúmenes empastados reúnen esa correspondencia.
El 12 de noviembre de 1990, el Instituto Geográfico Militar cambió el nombre del cerro El Fraile, en el mapa de Chile, por el de Gabriela Mistral, gracias a la intensa campaña individual, nacional e internacional, que él realizó invirtiendo su patrimonio y arruinándose al punto que perdió su empresa. Su esposa e hija lo perdonaron.
Más tarde, en el Consejo de Monumentos Nacionales, José Chapochnik hizo un digno papel representando a la SECh.
Rendimos homenaje a un escritor, a un hombre de grandiosa pasión. Él y su ejemplo quedan entre nosotros.