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El cazador de monstruos

Catastro : Relaciones

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Botitas Negras y el Chacal de Nahueltoro
Virginia Vidal

 

En las albas tétricas de Calama, las mujeres de la vida y los hombres de la noche oyen tras sí los taconeos de sus botitas y se encomiendan a ella pidiéndole protección y ayuda, así fueren trabajo, vuelta del amante que partió lejos, saber de los hijos que partieron y no dan noticias, plata para salir de las calillas...

 

Los “Cardenales del Loa” cantan su historia en una canción dedicada a la Botitas Negras.

 

Así llama el pueblo a Irene Iturra, la empampada que en el desierto derramó su sangre. El empampamiento es el mágico fenómeno que roba el alma y condena al amor definitivo  y el encadenamiento irremediable con la pampa a muchos seres. Empampada está la Virgen que recibe los más fervorosos homenajes, ya sea bajo las advocaciones de la Tirana, Nuestra Señora de Andacollo de Cosca, Nuestra Señora del Socavón, y más. Nuestra Señora de Guadalupe posee Ayquina, un pueblo entero para sí, con todas las casas dispuestas para hospedar a sus devotos en su día; termina su fiesta y las casas y el pueblo se vacían. También se empampó la santa aún no canonizada, Irene Iturra, la Botitas Negras.

 

Al recorrer las callejas del Cementerio de Calama, se ven los nichos con ventanas que protegen las ofrendas: fotos, chiches, recuerdos de familia, desde la insignia del club de fútbol a una lata de cerveza. Al fin, se distingue el mausoleo de la Botitas Negras, la animita más querida de Calama: se lo envidiaría Emile Dubois. Ahí contemplo su retrato de peinado a la garconne y millares de ex votos y agradecimientos. No faltan preciosas botitas negras en diversos materiales, joyitas de artesanía. Dicen que Irene nunca usó otro calzado, tal vez protegía sus finos tobillos u ocultaba una cicatriz.

 

Cada calameño reinventa la historia de Irene: la puta más buena y más codiciada del burdel principal, el de la María Centeno. Una noche fue llevada con engaño a la pampa, torturada con saña y asesinada sin que hasta el día de hoy se sepa por qué ni se haya descubierto al miserable autor del femicidio.

 

Hallaron los despojos de Irene Iturra cerca de Punta de Rieles...

 

El Chacal de Nahueltoro

Este es un personaje que recibió el verdadero indulto espiritual del pueblo de Chile, porque este pueblo puede perdonar el asesinato de cinco niñitas (y de la madre también), mas no perdonará jamás a un violador de criaturas humanas, a un pedófilo.

¿Se llamaba Jorge o José? No importa.

"El día 16 de julio de 1960 llegó el gañán Jorge del Carmen Valenzuela Torres a los desolados campos de Nahueltoro (Triste Toro)", dice Oreste Plath en un libro decisivo para conocer el espítitu del pueblo chileno: L´Animita. Luego realiza la síntesis maestra de la transformación de un ser humano que será irremisiblemente  ondenado al fusilamiento: "Había entrado un anciano en la carcél y mataron a un muchacho de 24 años, era analfabeto y cesaron a un analfabeto, era sin oficio y terminaron con un artesano, era un bebedor y le quitaron a la vida a un abstemio, era un esmirriado físicamente y redujeron a la nada a un deportista, era ignorante de todo principio religioso y pusieron fin a un ser de acendrado espíritu cristiano".

 De todas las imágenes del Chacal de Nahueltoro, fuera de la entregada por su médium Nelson Villagra, gracias a la cámara genial de Héctor Ríos, la más intensa me la ofreció la poetisa María Teresa Adriasola:

“A los diez años, conocí al Chacal de Nahueltoro, en la comisaría de Chillán, donde, por detrás, yo levantaba unas tablas y me colaba al patio. Un teniente me dijo: “ven, niñita, vamos a sacarnos una fotografía con este hombre”. Y nos tomaron una foto a los tres, mientras la gente de afuera estaba reunida, con ganas de matarlo. Esa foto ha de estar en algún archivo de la comisaría... Tengo el recuerdo de un hombre terriblemente desvalido; no me parecía malo. Me daba lástima. El oficial tendría un metro ochenta y el Chacal le llegaba un poco más arriba de la cintura. Tenía un ponchito encima. Después, vi el retrato cuando pidió el indulto: se veía otro hombre...”

Nada resulta increíble cuando se funden magia y realidad, es así como el Chacal de Nahueltoro no cesa de hacer milagros, al punto que SERNATUR destaca la “animita milagrosa” del Chacal de Nahueltoro e indica su tumba, a veintitrés kilometros de Chillán, en la comuna de San Carlos, como sitio turístico.

Esa tumba es centro donde pagan las mandas y llegan los petitorios de los devotos de la animita. Tanto es así que cuando se cumplieron treinta y cuatro años de su interpretación, el gran actor que lo interpretó le colocó un placa de bronce con ersta inscripción: “Jorge del Carmen, el arrepentimiento y la verdad fueron tu redención. Agradecido. Nelson Villagra, el actor de ‘El Chacal de Nahueltoro’”.

Lo impresionante es que muchos devotos de esta animita, le prenden velas a una foto de Nelson Villagra...

El crítico de cine Pedro Labra, en lúcido análisis, pone énfasis en que “el filme no es sólo un logro personal de Littin, sino obra de un equipo, en el que destacan la dirección de fotografía, el montaje (a cargo de Pedro Chaskel) y el elenco. En ese sentido, sobresaliente es la interpretación protagónica de Nelson Villagra, cuyo desempeño borra la distancia entre actor y personaje; identificado totalmente con Valenzuela Torres, su actuación se convierte en el eje de interés del relato.”

Recordaremos y volveremos a ver esta extraordinaria película sobre el gañán fusilado el 30 de abril de 1963, con dirección y guión de Miguel Littin ; dirección de fotografía: Héctor Ríos; música: Sergio Ortega y un elenco integrado por Nelson Villagra, Shenda Román, Héctor Noguera, Marcelo Romo, Luis Alarcón . He aquí un milagro que hizo el Chacal de Nahueltoro al cinechilenol con la primera película que adquiere importancia universal.

Pero sin duda alguna, el mayor milagro de la animita del Chacal de Nahueltoro fue la influencia que le cupo en la abolición de la pena de muerte, pues como afirmó Sergio Lucero, presidente del Colegio de Psicólogos de Chile, así como el Chacal de Nahueltoro hubo muchos casos en que  el Estado ejecutó a personas a la que había contribuido a mejorar en su desarrollo y calidad humana.

 

 






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 Referencia
Virginia Vidal.  "Botitas Negras y el Chacal de Nahueltoro."  Anaquel Austral. Ed. Virginia Vidal. Santiago : Editorial Poetas Antiimperialistas de América.   31 de Julio de 2005.
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