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Virginia Vidal   Anaquel Austral
Nacional   www.virginia-vidal.com

Gabriela Mistral vivía apegada a su tierra

 

Conmueve comprobar que Gabriela Mistral recorría el mundo llevando una cajita con tierra de su lugar natal, como hemos apreciado en la estupenda exposición “Gabriela Mistral. Chile o una voluntad de ser”, en la Biblioteca Nacional donde comienza a exhibirse el legado mistraliano donado por Doris Atkinson. Esta muestra que se estará renovando cada diez días para que el pueblo la disfrute y conozca más de la vida y hacer de la poetisa, corresponde a las piezas que enriquecen el Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional, cuyo director es Pedro Pablo Zegers. El Archivo tiene cuarenta años de existencia y ha desarrollado en los últimos meses un trabajo impresionante para clasificar y conservar el precioso material, que  debe ser clasificado, catalogado, digitalizado. Tras esta muestra hay un notable equipo de profesionales e investigadores que realzan la presentación de los diversos documentos  y materiales de tan valioso patrimonio.

 

Recorrer esta muestra que se irá renovando parcialmente cada diez días revela cuán ajena al afán de guardar cosas, más desasida de recuerdos materiales era Gabriela Mistral. Sólo atesoraba libros, correspondencia, fotografías, sus poemas inéditos, sus borradores, nada más que materiales de su oficio, y algunos objetos tan humildes, como los regalitos que un niño lleva a su maestra. Llama la atención la bella edición mexicana el “Canto General” que le dedicaron Neruda, David Alfaro Siquieros y Diego Rivera, lo cual es testimonio de cómo el poeta la recordó en instancias primordiales y le rindió debido homenaje.

 

Tumba de Gabriela Mistral, patrimonio intangible en terreno tangible

 

Su cajita de tierra retornó al origen. Sabido y conmemorado es el 10 de enero de 1957, día en que falleció Gabriela Mistral en Long Island, en el Hospital General de Hempstead, Nueva York.

 

Desde Nueva York, se transportaron sus restos y se le hicieron los funerales. Más de medio millón de compatriotas, desfiló ante su urna. Nunca el pueblo chileno había rendido tan dolido homenaje a nadie como se lo rindió a su madre andariega. Es posible ver en algunas fotos tomadas entonces, junto a su féretro, a niños descalzos que aun empinándose no alcanzaban a mirar el rostro de la venerada maestra.

 

Fue sepultada en el Mausoleo de Instrucción Primaria, ubicado en Dávila con Poniente San José, desde el 21 de enero de 1957 hasta el 22 de marzo de 1960, cuando fue trasladada a Montegrande.

 

Sus despojos recibieron sepultura definitiva en Monte Grande, en su amado Valle de Elqui. Su tumba fue elegida por Pablo Neruda. Juan Sommerville, dueño del fundo ubicado en esos parajes, donó el terreno. Allí donde se eleva un montículo que permite apreciar todo el paisaje del valle, encontraron descanso los restos de la maestra.

 

El traslado definitivo de sus restos a ese lugar contó con la acción de la Sociedad de Escritores de Chile (SECh), que le puso la lápida, como consta en el Archivo de la escritora Margarita Aguirre, secretaria del poeta, quien cita a Neruda:

“[…] hace algunos días pasé por el sitio donde reposan los restos de la poetisa. Todo es asombroso en aquella tumba. Yo mismo obtuve el terreno para que ella descansara allí, en Monte Grande, en la aldea en que nació. Yo mismo escogí aquel sitio en una colina.

Gabriela Mistral vivió en todas partes, en Italia, en Brasil, en España, en los Estados Unidos. Y dentro de Chile en el norte del desierto de Atacama y en las soledades de la Patagonia. Pero dejó escrito en su testamento que la enterraran en su aldea, en Monte Grande. Yo cumplí con sus deseos. Busqué un rincón de tierra y los escritores entregamos ese sitio al gobierno. Los escritores pusimos una gran lápida de piedra y el Estado trasladó allí la sepultura de ella. Y allí la dejó abandonada.”

En la lápida fueron grabadas las dos siguientes oraciones que supieron respetar Pablo Neruda y los escritores de Chile:

 

"Es mi voluntad que mi cuerpo sea enterrado en mi amado pueblo de Monte Grande del Valle de Elqui".

 

 "Lo que el alma hace por su cuerpo, es lo que el hombre hace por su pueblo."

 

Alrededor de la lápida hay vegetación agreste que incorpora la tumba con naturalidad al paisaje. Cada vez que se hace una reunión de escritores en la Cuarta Región y se organiza una romería a Monte Grande, los escritores, tanto chilenos como extranjeros, se reúnen de forma espontánea en torno al sepulcro de la maestra y recitan sus poemas sin pensar en el decurso del tiempo. Esta bella tradición no sólo confirma el culto vivo a Gabriela Mistral sino que también ratifica el compromiso creador.

 

Ahora último, sin consultar a la SECh ni a nadie, se ha instalado tras la lápida una cruz de palo sujeta con alambres que destruye toda la elevación y sobriedad, acorde con el espíritu de Gabriela, que los escritores imprimimos a su sepultura. La intromisión en el sepulcro de Gabriela, sea cual fuere su procedencia, es una falta de respeto. Este lugar no es un alfiletero donde se pueda enterrar o clavar lo que se le antoje a cualquier intruso. Llegar hasta él es tener en cuenta el culto a la madre tierra que practicó Gabriela Mistral.

 


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Virginia Vidal. "Gabriela Mistral vivía apegada a su tierra." Actas Literarias. Ottawa:Editorial Poetas Antiimperialistas de América. 8 de Abril de 2008.
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