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Poesías : El Poema

Versión impresora


Saga
Jorje Lagos Nilsson

 

 

Uno. Conciencia del final

Qué podrán cantar los bardos

cuando me muera y vaya

hacia las altas montañas

que nadie ha visto refulgir

a la caída del sol en la mar

No habrá canciones que perpetúen mi nombre

Nadie recordará lo que dije o no dije

Los buitres anidarán en el filo de mi espada

y sus alas cubrirán el sol

que también se apagará

oxidado al otro lado de las orillas

No habrá canciones que me recuerden

los bardos no habrán oído de mí

No seré chispa en la memoria de los hombres

ningún cuerpo de mujer me echará de menos

Permaneceré como gato invisible

en el océano cansino de las cosas

Seré luz robada a los crepúsculos

viento corrido por otras tormentas

marinero solo bajo la lluvia

caminante que se perdió en la nieve

Aunque pude haber podido todo

pensaré en las cosas que no fueron

(nunca en lo perdido, no en el cadalso)

frente a una playa cualquiera

donde rompan las olas y horaden

la roca al resplandor de un volcán

para que mi menguada muerte

sea al final otra muerte apenas

en el reino de los vikingos que zarparon.

 3

 

Dos. Saga

Vasta es la estepa / y fría

Los guerreros caen en el fango

el drakar a hombros parece quejarse

Al sur habrá un río.

II

Es tierra de sol y oscurece temprano

todos los días a la misma hora

como si el tiempo pasara sin cambios

Los árboles pierden sus hojas

Es otro mundo.

III

Los hombres de acostumbran a la muerte

al duro hierro / a la herrumbre callada

Los hombres se acostumbran a la muerte

pero no al mudar permanente de la vida

a esta obscenidad de nacer siempre

IV

Las batallas son por el botín

por el oro se desmembra y se mata

se muere a golpes y a estocadas

pero también para que canten y brinden

para que canten y oigan por la noche

los que no participaron.

V

Entre ahora y nunca reside la espera

Se comunica con el mañana

y es así el nunca / provisto

por el hacha, el desembarco y la espada.

VI

Entre todos los dioses

eligen al dios del invasor

Como si un solo dios pudiera

habitar la morada de los dioses

Pero no importa: navegamos.

VII

El caballo debe ser ancho

como las caderas de una mujer

Éstas aseguran parir y renovar

aquel nos lleva a la extinción.

VIII

Toda estirpe decae y acaba

No hay festejo que detenga

la melancolía del otoño largo

que espera el día más breve

la hora en que los bardos callan.

IX

La mujer ausculta las runas

Allá lejos en casa

las runas le dicen qué nos espera

cómo moriremos tan distantes

Las runas le hablan

pero no conocen el suelo que pisamos

/ 5

X

En la fría selva se cría la madera

los largos listones para las naves

y la aventura de los remos

La madera alimenta el horno

donde se cuelan los metales

Al final la arena dibuja

los mapas que nos olvidan.

XI

La hidromiel es rocío

de las almas que nos miran

Es la sed de los que no están

Hidromiel necesitan los poetas

los enamorados y los heridos

los que mañana combatiremos

Es importante combatir

para que digan que hemos vivido.

XII

La mayor riqueza: caminar

detrás de la sombra

cuando el sol es la derrota

de quienes nos persiguen.

XIII

El hacha conserva el peso

y la espada guarda en su filo tenso

el atroz alarido de los muertos.

XIV

Mar adentro existe el drakar

sus remos hieren las aguas

pero en estos ríos prevalece

la alerta del guerrero.

XV

No hay tiempo para echar de menos

soñamos la ilusión de volver

La ausencia es un ruido interminable

y el regreso la decepción de los fracasos.

Para el guerrero el amor

es una pérdida final y constante.

XVI

Afilar los dos filos del arma

es el rito previo al asalto

Cuando la hoja brilla

tienes la posibilidad incierta

de volverlos a afilar

antes de otra batalla.

XVII

Comeremos y beberemos

Cicatrizarán las heridas

el dolor será disimulado

cada noche de los festejos

cantaremos y recordaremos

Luego zarparemos otra vez.

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XVIII

El vikingo se parece al lobo solitario

Si la jauría que se mueve

ausculta el cielo

descansa poco en la noche

y después nadie recuerda su nombre

XIX

La mujer es la urgencia

de la identidad poco probable

de los hombres en combate

Son el llanto cuando mueren

rumbo el suyo también sin esperanza

en la furia del sitio y la batalla

La mujer es la identidad poco probable

de los espectros que pueblan la saga

que recitan los bardos en el banquete.

XX

El enemigo en verdad no existe

el enemigo es susurro de la oscuridad

El enemigo en verdad no existe

el enemigo es murmullo del viento

Vivimos por el olor de la marea.

XXI

El camino lo trazan los valientes

El camino cambia

una vez y otra 

constantemente.

XXII

El ojo de la serpiente heráldica

otea la mar clavado

en la efigie de proa

A nada temen los marinos

Saben que lo suyo es asunto decidido

en cualquier tierra que les traiga la mar.

XXIII

No quieren hoy sangre los dioses

tienen toda la que se derramará

en las batallas por venir

las que los muertos llaman

las innombrables / aquellas

hacia las que marchan los vivos

y los que luchan por sobrevivir

la guerra de las cosas no tiene fin

Luego llega el silencio.

XXIV

El fuerte está rodeado

pero no basta el sitio

falta la hora del degüello

esa hora interminable

la marea del zarpe

las hogueras por los caídos.

XXV

A solas el vikingo no descansa

trama el modo de recomenzar

en un mundo aniquilado

por los maleficios de Luna

y la vigilia del troll

A solas el vikingo no descansa.

/ 9

XXVI

Se teme a la ternura

porque desarma.

 

XXVII

La valquiria es la mujer que amó

la estupenda / la más perdida

la que lo olvida

la que simplemente partió

a cuidar de las abejas del monte

Sin la bebida de los dioses

el vikingo no imagina

cómo subir al Walhalla.

XXVIII

En las tierras al sur es difícil

la certeza del triunfo

Son otras condiciones

en esas viejas ciudades

que se desgastan bajo el sol

Es la gana de regresar

la que arma el brazo

a la espera de una señal

para izar la vela hacia las nubes.

XXIX

Tener la tierra que se recorre

hendirla y sembrarla de hijos y acasos

colgar la espada y acariciarla

mientras crecen las hojas.

Ir de pesca en la madrugada

olvidar el peto y el casco...

El vikingo desvaría antes

de entrar en combate.

XXX

Las criaturas de la profundidad

buscan compañía cuando sueñan

Locas arrastran a los hijos y arañan

y muerden y arrancan los ojos

Las vences una vez, y la siguiente

pero es inútil / se quedan

con esa terrible cosceha

del tiempo.

XXXI

Y entonces vinieron los de la cruz

para borrar nuestra cruz de rueda

Plantaron cruces y un hombre en ellas

Plantaron perdón y la otra mejilla

Dijeron que hay cosas más dignas

y nos pidieron morir por aquellas

Los hombres de la cruz.

XXXII

Nadie recuerda a los últimos que zarparon

no sabemos hijos de quiénes fueron los primeros

¡es tanta mirada la que espera!

Los dioses del trueno nunca dicen nada.

XXXIII

No tuvieron patria los clanes originarios

saben que son gente del norte

de las brumosas montañas del norte

de la grande mar del norte

No saben de política los vikingos.

/ 11

XXXIV

Preferíamos el arma corta

para ver la piel cuando se la desgarra

sobre el hueso partido

Nos bañábamos en sangre

y nos emborrachábamos con hidromiel

los que sobrevivíamos al enemigo

que eran todos los demás

XXXV

Los reyes mandan hasta que mueren

Luego otro rey manda hasta que es muerto

Sus hijos serán hijos de un asesinado.

XXXVI

Ellas también defienden su tierra

son la llave maestra que mata o perdona

Sin ellas no hubieran existido los vikingos

Por eso mares y batallas tienen nombre de mujer.

XXXVII

Las estrellas son los ojos de los guerreros

que han muerto

Las estrellas a veces iluminan la derrota

y a veces el regreso.

XXXVIII

Cuando Odín zarpó hacia el oeste

y con él la fragua y las valquirias

y los duendes y la libertad

ni siquiera entonces

supimos que habíamos perdido.

XXXIX

No son mentira los trasgos

ni el troll que atesora

ni los asesinos en la sombra

ni los animales tutelares

ni las bestias terribles de la mar

No fue mentira la historia

En alguna parte los vikingos

siempre vendrán por su futuro

y no lo encontrarán.

XL

No dejarán de ser lo que fueron

entre la estepa de Rusia

el Báltico

las marejadas de la Mar del Norte

el Bósforo

y el Atlántico enigmático

No dejarán de ser lo que fueron

en las canciones y en los relatos

en los naufragios

cuando cae la cabalgadura

al pie de los muros

Ni vencidos

dejarán que los suplanten.

XLI

Es la fogata ritual

el horno del jabalí

y el horno del hierro

Es la mesa del banquete

la hidromiel

las preguntas de la medianoche

Y trabajar y pulir y embarcarse

dejar la memoria a los bardos

Es la vida.

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XLII

El que llega a viejo se convierte en historia

pronuncia los cuentos sobre hazañas y mentiras

maneja la exactitud de la memoria

No hay muchos vikingos viejos.

XLIII

A veces alguien se pierde cerca de la aldea

lo devora la niebla

Si es una mucha la extraviada

los seres de la espesura la devuelven preñada

La aldea así crece

sin que extraños se asienten en ella

Los hombres jamás regresan.

XLIV

No hay registro de por qué

algunos navegan con rumbo a occidente

y otros entran por las miasmas del este

No hay lejos de casa diferencia

entre Vineyard y Asia

Las espadas son las mismas

los escudos para el combate

y la victoria o la muerte

sobre todo la muerte

No hay registro de por qué

nunca volvieron.

XLV

Luego las runas desaparecieron

los altares para sacrificar

los bosques y los pequeños seres

La cruz lo borró todo

menos la sangre

vertida entre dos edades.

XLVI

Los hombres libres no son libres:

los ata como un nudo el deber

No tienen conciencia de ser libres

deambulan a la espera de algo

que no conocen

Quieren el camino a la paz.

XLVII

Se reúnen en el crepúsculo

para aguardar juntos  la marea creciente

el amanecer de las despedidas

los hombre de la mar

A medianoche la bahía es arena

y piedra y niños y aromas

La mar te recibe en lo que dejas.

XLVIII

Al término de los viajes

cuando se apaga la mirada

los demás encienden los leños

paras que los dioses así puedan

ver lo que escondías en tu alma.

XLIX

Cuando nace lo envuelven con paños

lo abrigan con piel de oso.

Lo cuidan cuando nace.

Cuando muere le dan sus armas

su escudo y prenden fuego

Lo cuidan cuando muere

Después será el que deba ser,

a solas consigo mismo

La Tierra pasa / La Tierra recibe

vendavales y semillas o muertos.

/ 15

Tres. Regresar al comienzo

1.

La primera herida duele

Las otras pueden ser recuerdo

o nada más

Cuando el vikingo muere en combate

las doncellas vienen a recoger su alma

Son buenas y dulces

tienen grandes tetas y caderas voluptuosas

Se llevan al héroe al Walhalla

donde será recompensado

Pero allí no hay sexo.

2.

El vikingo no entiende el trino de la paz

descansar cerca del arroyo

la delicia de ver la montaña entre la niebla

No puede

Defiende un mundo extinto

el olor de sus mujeres

el calor del ganado en invierno

el humo que anuncia pan

el pequeño horizonte de su aldea y el barro

El vikingo no se pregunta

acepta el paso de los días

la fatiga del arado y el peso de sus armas

El vikingo no quiere saber

de la torpe pertenencia a la vida

de la muerte de sus amigos

de lo que se escurre como hielo

al empezar la primavera

cuando se pone el sol tras la huerta

La máscara de guerra

lo protege de la traición

pero la traición es una máscara

El vikingo sólo tiene su nombre

y una vaga noción de su infancia

Tiene deseo por su mujer

cuando su mujer lo mira

Sabe que nadie recoge los dones de la noche

mientras agoniza

sin heridas que justifiquen su herida

En el vacío de la playa

sabe que fue animal solitario

otro en el olvidado ser de su especie.

3.

Vendrán todos

como una horda sedienta una madrugada

y a la carrera por venganza

Todos los muertos

los guerreros y sus mujeres / los niños muertos

el ansia de los amantes que no fueron

los expatriados y los príncipes

los que cultivaron la tierra

y los en ella enterrados

Un día regresaremos

para contar nuestra historia.

 

Santiago, julio de 2010

 






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 Referencia
Jorje Lagos Nilsson.  "Saga."  Anaquel Austral. Ed. Virginia Vidal. Santiago : Editorial Poetas Antiimperialistas de América.   21 de Julio de 2010.
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