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Jorge Peña Hen (1928-1973) Músico, maestro y humanista mártir.
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Jorge Peña Hen (1928-1973) Músico, maestro y humanista mártir.
Patricio Orellana Vargas


Miguel Castillo Didier
Jorge Peña Hen (1928-1973) Músico, maestro y humanista mártir.
Santiago, Ediciones LOM, 2015, 230 Págs.

No olvidar. La violación de los derechos humanos es un proceso atroz que marca la dictadura cívico militar y que la sociedad en su conjunto debe incorporar a la memoria social y a la historia del país. El énfasis en recordar estos hechos es una obligación social, tanto para rendir homenaje a las víctimas, como para remecer la conciencia de quienes, detrás de los uniformes militares, fueron los que cometieron estos crímenes.

Cada caso de torturas y muerte es una tragedia para la familia y en muchos casos para comunidades específicas y en otros para la nación toda. Jorge Peña Hen es un artista que dejó una huella profunda en estos tres niveles y específicamente pertenece a la intelectualidad, sector social que fue afectado especialmente por su trascendencia en la cultura nacional.

La música fue su patria.
Jorge Peña Hen es un reconocido músico, para él su patria fue la música en cambio, su muerte y torturas, un intento de imponer la barbarie por sobre la civilización. Se pudo matar al músico, pero no es posible matar su música, una herencia que engrandece al país.

Esta profunda investigación de su vida y obra, realizada por el musicólogo y helenista Miguel Castillo Didier resume la grandeza de un hombre y demuestra el rol múltiple de Peña Hen en la música, como compositor, como director de orquesta, como instrumentista y especialmente como creador de orquestas y escuelas de música, en este ámbito, su mayor aporte fue la creación de la Orquesta infantiles, las que fueron las primeras en América del Sur, con la virtud adicional de que fueron realizadas en provincias y no en Santiago, lo que es un caso excepcional de descentralización, pues fue colocar una ciudad tradicional, La Serena, en el centro musical de Chile. Junto a estas acciones, Peña fue un gran organizador y pedagogo musical. Toda una vida dedicada a la música, a su región y a su país, a partir de la familia musical que construyó ya que su esposa era una gran concertista así como sus hijos.

Funda la Orquesta Sinfónica de Niños – la primera de América-, labor que abarcó gran parte de su vida, pues la gestó desde que estudiaba música, cuando ya organizaba coros y conjuntos musicales, después su empeño fue creciendo y logró organizar y extender la educación musical lo que implicaba un gran liderazgo, prestigio, cultura y constancia para lograr sensibilizar a las autoridades locales, provinciales y nacionales a fin de apoyar proyectos que carecían de cualquier precedente que aseguraran el éxito. Sin embargo, logró conmover a personas y autoridades muy refractarias, con la valorización de la música como la culminación de la belleza clásica. Su pasión por la música barroca y especialmente por Bach lo impulsó a crear la Sociedad Bach y que las orquestas profesionales de adultos, que llegaran a tocar por primera vez en Chile, piezas de gran complejidad como la Pasión según San Mateo, el Magnificat y los Conciertos Brandenburgueses.

Con un profundo sentido de equidad y justicia, consideró que la sociedad toda era una gran cantera para formar músicos, para lo cual seleccionó y apoyó a niños de cualquier sector de la población, aun del más postergado, creando escuelas de música e internados para que pudieran participar niños provenientes de cualquiera zona. Su labor de más de veinte años se tradujo en orquestas infantiles en La Serena, Ovalle, Copiapó y Antofagasta. El autor señala que “queremos hacer hincapié de que no se trata de niños prodigio que suelen ser antipáticos y de trayectoria efímera, sino de infantes de vocación comprobada”.

Peña Hen estudió en el Conservatorio de la Universidad de Chile y con el respaldo de su casa matriz, logró que ésta empezará una primera experiencia de descentralización con el primer conservatorio provincial en La Serena, la cual llegó a ser la capital musical de Chile. Para alcanzar estos logros fue incansable como músico instrumentista, compositor, director de orquesta y además ser capaz de organizar grupos humanos que lo respaldaran y hasta convencer a lejanas autoridades en las cumbres del poder político y administrativo.

Como compositor, es el creador de numerosas piezas y hasta complejas obras para orquesta. Siendo Bach su dios, pero fue capaz de construir una ópera para niños, "La Cenicienta", pieza que incluía necesariamente, no sólo música instrumental, sino también canto, declamación y hasta baile y decorado, la cual los niños por él preparados fueron capaces de presentar en numerosos lugares.

La trascendencia de estas orquestas infantiles no sólo llevó a sus menudos ejecutantes amuchas ciudades del país, sino que viajaron exitosamente a Perú, Argentina, Cuba y Puerto Rico, en países donde dejaron profundas huellas y recibieron la admiración del público y de la crítica musical y su ejemplo se multiplicó en América Latina.

Un hombre integral.
La vida de Peña estuvo centralizada en la música y sus diversas vertientes como crear, dirigir y enseñar, pero fue una persona, que simultáneamente, era un permanente interesado en filosofía y un hombre que disfrutaba de la poesía y a la vez tenía una clara definición política socialista.

Como en muchos aspectos culturales, durante la Unidad Popular se vivió una expansión en la música, la literatura, el teatro y el arte en general, lo que se masificó con la labor extraordinaria de Quimantú, que publicó libros en tiradas de millones de ejemplares. En cambio, la tortura y muerte de numerosos creadores fue su reconocimiento militar. Otros miles debieron exiliarse habiendo sido exonerados de las universidades y para salvar sus vidas. Poetas, pintores destacados, representantes de todas las manifestaciones artísticas, fueron encarcelados, estuvieron meses con los ojos vendados para que no pudieran contemplar el mundo y sus tragedias.

Cultura y barbarie
Este auge cultural habido fue tronchado violentamente con el golpe militar que suprimió de raíz todos estos logros y una de sus víctimas más trágicas fue Jorge Peña Hen, quien fue detenido y acusado por la prensa derechista de que en los estuches de los instrumentos musicales de los niños traía metralletas. Acusación que no tenía ni un ápice de veracidad, sino que era una acción en contra del desarrollo artístico y cultural de Chile, que se expresó en la tortura y muerte y exilio de decenas de artistas e intelectuales destacados del país. En este caso la barbarie militar fue cumplida por la caravana de la muerte, encabezada por el general Arellano Stark, con la complicidad del comandante Lapostol del regimiento Arica de la Serena, quien informó que quince personas fueron fusiladas después de un consejo de Guerra que los condenó habiendo confesado sus delitos, todo lo cual era falso, pues no hubo tal Consejo y menos acusación, condena o confesión, fue simplemente un crimen masivo a sangre fría después de someterlos a torturas.

Como muestra del poder absoluto de esto militares, los restos de los quince ejecutados sólo se recuperaron veinticinco años después para ser enterrados dignamente.


Santiago, abril de 2016





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 Referencia
Patricio Orellana Vargas.  "Jorge Peña Hen (1928-1973) Músico, maestro y humanista mártir.."  Anaquel Austral. Ed. Virginia Vidal. Santiago : Editorial Poetas Antiimperialistas de América.   13 de Mayo de 2016.
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