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Tragedia periodística y terrorismo internacional
#je suis... chilien
Exigimos encontrar a los cuarenta y tres normalistas
¡No importamos el conflicto... El conflicto nos importa!
Sobre el artículo de la compañera Clarisa Hardy
Polémica en la Feria del Libro chilena según © Estandarte.com

Actas : Internacional

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Tragedia periodística y terrorismo internacional
Virginia Vidal




Saber que en una reunión de pauta han sido acribillados doce periodistas y empleados de un semanario satírico por dos individuos, provoca, junto con el horror, el inmediato impulso solidario, en primer lugar para sus familiares y colegas. Solidaridad, pero ello no significa identificación con el medio al que pertenecían.

Horror comparable al de la muerte de José Couso, asesinado durante la invasión de Irak de 2003 por los disparos del ejército estadounidense contra el Hotel Palestine de la capital iraquí, donde se encontraban el cámara y reportero gráfico español más otros compañeros, entre ellos, chilenos.

Saber que más de ochenta y ocho mil efectivos realizan un operativo policial para capturar a los sospechosos del atentado, resulta impresionante, porque es una guerra que aterroriza y obliga a esconderse a un pueblo entero.

Saber que en la cacería matan a los presuntos terroristas, pero no apresan a ninguno para llevarlo a un tribunal, resulta asombroso.

Todas estas muertes, todas estas acciones se inscriben en una preexistente atmósfera de lucha de clases donde se ejerce violencia, fanatismo, intolerancia, racismo y se cierne el terrorismo de Estado y del supra Estado. El repudio al crimen no significa aceptar el aprovechamiento político de ‘Occidente’ ni que un país pretenda erigirse en capital mundial de la democracia y la libertad. La matanza durante la reunión de pauta de “Charlie Hebdo” tenía terreno largamente abonado: colonialismo, parachutistas, adiestramiento de torturadores, segregación racial, participación en invasiones a otros pueblos y mucho más.

El 'Occidente' está alimentando artificialmente la guerra entre civilizaciones. Por cada yihadista que los drones matan, mueren varios inocentes. Al adversario se lo marca como enemigo, y al enemigo se lo mata. Volvimos a los tiempos de la Inquisición, donde algunas instituciones deciden quiénes son herejes (terroristas) y los eliminan. Entonces 'los otros' (que también son 'los buenos', pero desde su perspectiva) aplican la misma cultura de la muerte. El choque de civilizaciones de Huntington pasa a ser una profecía autocumplida.

Al encabezar la marcha de Paris, los líderes occidentales —los mismos que bombardearon Libia, Siria, Sudán, matan en Yemen y en Irak, y sancionan a Irán— están declarando implícitamente la intensificación de la "guerra contra el terror". Y que Netanyahu sea uno de esos líderes es un chiste cruel.

¿Dónde estuvieron los líderes 'mundiales' protestando por el asesinato de treinta y un comunicadores y trabajadores de prensa asesinados en América Latina y el Caribe durante 2013? Horror casi escondido, sin eco, por estos crímenes a manos de sicarios pagados por “fuerzas fácticas ocultas, ligadas al poder político y a la vasta corporación del delito” como lo ha denunciado Ernesto Carmona Ulloa
¿Dónde estuvieron los líderes 'mundiales' protestando por la matanza de los cuarenta y siete normalistas de Ayotzinapa?


Se habla de 'narcoestado' en el asesinato de los estudiantes normalistas de Iguala. Ahora se está revelando que el ejército estuvo involucrado. Lo de 'narcoestado' es un invento (como el 'terrorismo') para ocultar la estructura oligárquica de México. Resulta que de los once personajes más ricos de ese país, sólo uno es narco (http://www.economia.com.mx/los_10_millonarios_de_mexico.htm)

Las pandillas narcotraficantes son una capa ubicada entre la oligarquía y la población. Además de depredadores funcionan como una amortiguación y ocultamiento de la verdadera estructura de poder: oligarquía aliada con las transnacionales, casta política coludida con las pandillas, población general.


Hoy, el terrorismo internacional (yihadista) es funcional al hegemonismo imperialista de la OTAN. Convertir todo el Medio Oriente en estados fallidos, donde distintas corrientes islámicas luchan entre sí, para que la OTAN e Israel puedan controlar los poderes y los recursos, es la estrategia imperialista. A partir de ahí internarse en Asia... Para el poder, los terrorismos de Estado son problemas internos de algunos países (casos de Iguala o Gaza).


Esta cultura de la muerte en Chile

En nuestro país algo se sabe de esto. Sin hablar de la atroz historia reciente circunscrita a la dictadura de Pinochet, advertimos que desde los albores de la patria periodistas y caricaturistas han sido víctimas del terrorismo de Estado y del suprapoder. Aunque por obra de la “transición a la democracia “humor y caricatura hoy casi no existen, sólo “Punto Final” mantiene, tenaz, la página.
La primera víctima, José Miguel Carrera —fusilado en Mendoza el 4 de septiembre de 1821— quien en el exilio en Buenos Aires, asociado con Manuel José Gandarillas, fundó la Imprenta Federal, que figuró como propiedad de William P. Grinswold y John Sharpe. De allí salían proclamas, caricaturas, folletos y también el periódico “El Hurón”. José Miguel y sus amigos exiliados escribían, paraban tipos, imprimían, también dibujaban. Pablo Neruda incluyó en JMC El húsar desdichado las caricaturas de cuyas filacterias —anteriores a los globos, como cintas o látigos— surgen de las bocas los mensajes. En uno de esos dibujos aparece San Martín como un leopardo al que se le escapa la corona real: en sus garras, las cabezas de los hermanos Carrera y a sus pies con las de Manuel Rodríguez y otros de sus enemigos. En otro dibujo, el patriota grita a los hombres arrinconados y con la vista vendada: "¡Pueblos! Arrancad la venda de vuestros ojos y ved allí vuestros destinos. ¡Víctimas de un traidor! ¡Esclavos de un tirano!" Dicho patriota lleva botas cortas, pantalón y chaqueta de húsar y gorro frigio. O'Higgins, cerca del trono, una rodilla hincada en el suelo, le ofrece una corona a San Martín —con cuerpo de felino rampante pisotea dos cabezas y miembros humanos cortados— y le dice "Ahora que los pueblos tiemblan y no ven. Yo te haré príncipe de la sangre y serás el primero después del rey!"


Los enemigos de Balmaceda impusieron el terror


Los triunfadores llamados congresistas, por sobre todo se ensañaron con los medios de prensa, las imprentas, las bibliotecas, los archivos. Devastaron más de dos mil hogares casas, menaje, obra de arte, libros, todo papel que pudiera ser documento. La obra de treinta años del doctor Jacinto Chacón —fundador de la Sociedad Literaria de 1842, tío de Arturo Prat— fue despedazada y lanzada a un basural.


Destruida la imprenta en que se publicaba “El Recluta”, lanzaron a la calle sus prensas y materiales destrozados, así como los impresos, entre ellos proclamas y manifiestos del Partido Democrático —según informó una crónica de “La Patria” del martes 1° de septiembre de 1891—; en la misma página figura la lista de medio centenar casas, cuyo mobiliario fue destrozado —encabezada por la de doña Encarnación Fernández de Balmaceda, la madre del presidente; las de Julio Bañados Espinosa, Claudio Vicuña (palacio de la Alhambra) y del general Orozimbo Barbosa—; así como las imprentas de “La Nación”, del “Progreso”, de “Las Noticias”, y la Librería Lathrop en la calle del Estado.


Incendiaron bibliotecas de incalculable valor, como las de Adolfo Valderrama, secretario general de la Universidad y de Manuel Ballesteros, ministro de la Corte Suprema. Destruidas la casa y hacienda «La Cruz del Peñón» de Juan Mackenna, ministro de Balmaceda, asilado en la Legación de los Estados Unidos; saqueadas y destruidas las casas de Víctor Echaurren Valero, de Adolfo Eatsman, de los hermanos José Miguel y Ambrosio Valdés Carrera. En la casa de José Rafael Balmaceda levantaron hasta las cañerías del agua potable y, lo peor, quemaron su magnífica biblioteca de más de cuatro mil volúmenes, con obras de historia, ciencias políticas y morales y clásicos inclusive.


El pintor Alfredo Valenzuela Puelma dibujó como afiche una hoja de calendario que marca el veintinueve de agosto de 1891: un rostro terrorífico empuña una cruz terminada en daga; una calavera lleva un capelo a modo de toca; vuelan siniestras aves y se desliza una culebra; la vestidura del fanático se transforma en vendaval y humo y llamas de los incendios de edificios diversos; hordas arrastran los frutos del pillaje.


La prensa de los vencedores publicaba documentos y cartas de familia de los balmacedistas sin respetar intimidad alguna.


Se hablaba de unos seis mil balmacedistas presos. En editorial de La Libertad Electoral del diez de octubre se lee: «Estas prisiones tienen por objeto escarmentar dentro de las leyes a los que intentaron conmover el orden institucional».


Un periodista fusilado y otro condenado a muerte


Rodolfo León Lavín, después de la Campaña del Pacífico recibió las medallas de oro de los beneméritos de la Patria: fue cirujano en la Guerra del Pacífico. Tras recibir el título de médico en 1882, se estableció en Santiago y se dedicó a la política militante en el partido liberal. También fue periodista y fundó el diario "El Comercio" de Valparaíso. Electo diputado suplente por Cauquenes, periodo 1885-1888 y reelecto, pero por Collipulli, para período 1888-1891. En la guerra civil de 1891 fue tomado preso, ultrajado y acribillado a balas el 30 de agosto de 1891.


Al periodista y dramaturgo Juan Rafael Allende lo condenaron al fusilamiento en la Plaza de Armas de Santiago, pero primero destruyeron su casa y su imprenta y litografía. Había sido encarnizado enemigo de Balmaceda y realizó una verdadera campaña contra él en su revista humorística “El Padre Padilla”, fundada en 1884. Pero más tarde inició la defensa de este gobierno en el periódico “Pedro Urdemales” y en “Cristóbal”, fundado en 1890, ilustrado por el artista Luis Fernando Rojas, uno de los más importantes cultores de la ilustración y el dibujo para impresos que haya tenido Chile.


El mismo Allende cuenta su tragedia: «Me capturaron el tres de septiembre en Santiago y me llevaron a la Intendencia junto con mi hermano Pedro. Nos engrillaron a los dos, nos amarraron las manos por la espalda y nos exhibieron como fieras raras. Ante mí desfilaron los principales caudillos de la revolución y el que menos, me amenazaba con el patíbulo y la horca. Carlos Walker Martínez era el que más empeñosamente pedía mi muerte y le secundaban Julio Zegers y Carlos Lira, intendente de Santiago. Por fin apareció un sacerdote con un crucifijo en la mano y me dijo que me iban a fusilar en la Plaza de Armas y que me preparara a morir. Yo creí llegada mi última hora. Descendimos de lo alto de la Intendencia y bajamos a la calle, donde había una multitud de gente que pugnaba por verme y me lanzaba toda clase de injurias».


En un coche celular lo llevaron a la plaza y allí permaneció esperando morir. Fue bajado en otro lugar. Se encontró en la Penitenciaría. Le anunciaron que sería fusilado al amanecer del día siguiente: «Me parecía que la muerte brotaba por todas partes. Llegó el amanecer fatídico y... nada: se me anunció que la Junta de Gobierno había acordado fusilarme otro día».


Mucho después, el periodista conocería las causas de su salvación. Al serle comunicado el inminente fusilamiento de los hermanos Allende a Eulogio Altamirano, intendente de Valparaíso, éste pidió se aplazara la ejecución hasta su llegada a Santiago. Altamirano llegó en el expreso a Santiago y anunció a la Junta:
«El asesinato o fusilamiento de León Lavín ha producido muy mal efecto en las colonias extranjeras de Valparaíso, que califican de salvaje a este país por fusilar a periodistas que hacen uso de un derecho a emitir sus ideas. Otro fusilamiento de periodistas afrentaría a la revolución y nos degradaría ante el mundo».

Apaleado Santiago Pulgar por orden de Pedro Montt

Una de las caricaturas políticas que sacó roncha y sangre, obra del dibujante Santiago Pulgar, salió en el N° 24 de la revista "La comedia humana"... en primera página. Mostraba al presidente de la república Pedro Montt —pelo blanco y tez morena— sentado y tocando el piano, mientras a su lado su esposa Sara del Campo bailaba con el apuesto diputado Guillermo Rivera. Bajo la ilustración se lee “El piano hacía falta/ en la Moneda/ entre muebles bonitos/ de felpa y seda/ en él don Pedro toca/ a boca seca/ mientras dicen los otros “Viva la cueca”.
La alusión a la relación entre primera dama y diputado era evidente.

La edición de "La comedia humana" fue requisada y la revista clausurada después de haber publicado sólo 56 números (entre 1904 y 1906). A Santiago Pulgar lo apalearon bestialmente. Tuvieron que llevarlo en camilla cuando lo pusieron en la frontera de Chile con Perú para expulsarlo del país. Después se radicó en Nueva York...

Quienes ejercieron el terrorismo en aquellos diversos momentos de nuestra historia quedaron absolutamente impunes, prosiguieron sus vidas, su participación política, forjaron estirpes, impusieron sus criterios.

Cabe preguntarse: ¿Habría ocurrido la matanza en la sala de redacción de “Charlie Hebdo” si quienes la efectuaron no hubieran tenido plena libertad para entrar y salir del país como miembros de las “milicias de la libertad” cuyo objetivo era derrocar al presidente de Siria? ¿Habría ocurrido si sus deudos y allegados no hubieran combatido en Libia y en Irak integrando las fuerzas de exterminio de la OTAN?






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 Referencia
Virginia Vidal.  "Tragedia periodística y terrorismo internacional."  Anaquel Austral. Ed. Virginia Vidal. Santiago : Editorial Poetas Antiimperialistas de América.   15 de Enero de 2015.
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