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Matilde, la entereza y el coraje
Reynaldo Lacámara

Matilde

 

 

 

No es fácil desgranar las palabras para despedir en el final del camino a una mujer de la estatura humana de Matilde Ladrón de Guevara. Fueron tantas las pasiones que acompañaron sus caminos, que uno siente que el mejor homenaje en un momento como este es el silencio.

 

De todos modos, me dejaré vencer por la tentación de la palabra. Esa misma tentación que convirtió a Matilde en mujer y en escritora. De ese modo su tránsito verbal por nuestra literatura nos ha dejado una obra ya reconocida a la que el tiempo y las futuras generaciones de lectores sabrán darle el merecido lugar que le corresponde.

 

Mujer testigo y comprometida con su tiempo, a esta “Leona de invierno” nada le fue ajeno.

 

Comprometió su quehacer cultural con las grandes causas de todos los seres humanos.

 

Cultivó momentos y amistad con hombres señeros en la historia de los sueños que aún nos mueven: Neruda, Fidel, el Che Guevara, Allende y muchos más supieron de la calidez y la entereza de Matilde.

 

Entereza y calidez que la sostuvieron en su infatigable lucha por lograr la libertad y el vuelo de su hija Sybila. Victoria, al final, de su lucha,  ternura y  vigor.

 

Hoy, Matilde, en esta tu Casa queremos agradecer la vida, los sueños y luchas compartidos.

 

Tu obra literaria mantendrá tu sonrisa entre nosotros. El adiós sólo se nutre del olvido. Por eso, no hay adiós posible para quienes seguirán caminando a nuestro lado.

 

Hasta pronto Matilde, hasta el día cercano, en que el hombre vencedor del dolor y la injusticia sonría para siempre.

 

 

 






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 Referencia
Reynaldo Lacámara .  "Matilde, la entereza y el coraje."  Anaquel Austral. Ed. Virginia Vidal. Santiago : Editorial Poetas Antiimperialistas de América.   27 de Agosto de 2009.
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