Señora
Nancy Lolas
En estos momentos es cuando da vergüenza ser palestino. ¿Qué clase de líderes económicos, sociales y políticos tenemos? Creo que no hay pan que rebanar, nadie levanta la voz frente a la masacre en la franja de Gaza. Me ha llamado mucha gente para decirme ¿qué hace la colonia Palestina que no se escucha una voz de condena? Todo el mundo ha salido a las calles se diversos puntos del planeta, Las condenas provienen hasta de donde no se esperaba por ejemplo de Zarkozy. ¿Y nosotros?
El mundo entero se levanta para condenar el aleve ataque de Israel al pueblo palestino con la excusa de exterminar a Hamas, pero sin decir las razones por la cual Hamas existe. Es posible no estar de acuerdo con Hamas, pero no se puede dejar de entender las razones por las cuales se produce este estallido, dieciocho meses de bloqueo y aislamiento, que produce carencia no solo de alimentos y energía, sino que escasez de medicamentos que se ha traducido en una crisis de salud. Pero no es necesario dar razones, todos las conocemos. No tenemos que defender a Hamas sino que al pueblo palestino.
La comunidad judía en Chile reacciona con presteza pero en forma equivocada e hipócrita, por medio de Gabriel Zalianisk, acusando nada menos que a la Cancillería de ser parcial y querer exportar el conflicto palestino/israelí a Chile (lunes 29.12 en “La Segunda”). ¿Acaso quieren que se diga que en Palestina los pájaros cantan y todo es felicidad? ¡Por favor, de que estamos hablando! Quiero escuchar las voces de nuestros líderes que alguna vez olviden sus intereses y sepan reaccionar con la presteza debida. Los miembros prominentes de la colonia no han movido una uña, teniendo, medios de comunicación y poder para hacerlo, como por ejemplo “La Tercera” y “Qué Pasa”. La información que nos llega no es ni la sombra de lo que es posible recopilar en Internet, donde se muestran horrores que hacen palidecer.
Creo que cualquier palestino, hijo, nieto, como todo amigo del pueblo palestino, como todo ardiente defensor de la paz, quiere escuchar las voces de quienes pueden hacerse oír.
La saluda atentamente,
Eduardo Zerené.