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Lukó de Rokha, pintora del tiempo circular
Virginia Vidal

 

Ha muerto Lukó de Rokha. Hija de Pablo y Winétt de Rokha, se zafó del peso de sus ilustres progenitores y de toda la familia de artistas para pintar su propio mundo con algo de magia e irrealidad alcanzando momentos de magia inefable.Algunos de sus cuadros dan la impresión de que fueron pintados con sentido angélico.

Ahora Lukó estaba preparando su exposición “El tiempo circular” en la Biblioteca Nacional, que se inaugurará el 17 junio en la Sala Bicentenario. Ella asignaba un significado muy especial a esta muestra y al lugar donde se iba a realizar, pues fue en la Biblioteca donde vendió su primer  cuadro, comprado por Vicente Huidobro, y el lugar donde Mafud Massís la pidió en matrimonio.

Nació en Santiago. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile. En 1944 estudió con el muralista David Alfaro Siqueiros quien valoró a Lukó por su “sensibilidad que se estremece en el color y las líneas del dibujo, fino, preciso, en que circunscribe su mundo de invenciones mágicas en permanente expansión".

Fue profesora de Dibujo y Pintura en la Universidad de Santiago de Chile. El Museo de Arte Moderno de Nueva York posee algunas de sus obras. Lukó perteneció al medio centenar de artistas plásticos nacionales exiliados y repartidos por el mundo.

Publicó la autobiografía inédita de Pablo de Rokha y la completó con su personal visión, evocación y recuerdos del padre: “El amigo piedra (autobiografía) retrato de mi padre” (Pehuén, 1989)

Esposa del admirable poeta Mahfud Massís, halló en él al compañero que la apoyó y estimuló para ser ella misma una creadora sin trabas.De franqueza total, no olvidaba la severidad de su padre que la obligaba a pololear a escondidas con el único y gran amor que fue Mahfud, al que ella sólo llamaba Antonio. Él cumplía las funciones de agregado cultural en Venezuela cuando se produjo el golpe de Estado de 1973. Vivieron con dignidad el exilio en Venezuela y en su casa nos acogía con la proverbial generosidad rokhiana. Allí se armaban tertulias memorables, con la participación del actor Héctor (Pepe) Duvauchelle, a quien querían como a un hijo.

Elegante, refinada, sufrió desgarros terribles: no sólo la pérdida de la madre sino también las trágicas muertes de su hermano Carlos, de su padre; el terrible golpe de la muerte de Mahfud en vísperas del retorno a Chile, la muerte d e su hijo Pablo. Era un ser doliente que clamaba su dolor como una heroína de tragedia y luego se sobreponía pintando. En su afán, demostró verdadero amor al arte y busca incesante de su propia expresión sin esperanzas de gloria ni reconocimiento. Venezuela le abrió muchas galerías para sus exposiciones. En Chile no ha sido reconocida como se merece, a su retorno del exilio, se pudo apreciar parte de su obra en la exposición realizada en la Casa Central de la Universidad deChile, organizada por la escritora Evelin Sandoval.

Lukó de Rokha deja a los artistas una lección tremenda:"No imitar a nadie, escarbar en la propia necesidad hasta que salga sangre. Siempre en la sangre hay buenos rastros de pintura. Alejarse de la banalidad y de muchas cosas que hacen la felicidad de los mediocres. Tener la ambición de pintar como los mejores y no como cualquier embadurnador de colorantes. Pintar es una tarea infatigablemente seria y el que no sea capaz de sobrellevar el fardo, le resulta más conveniente dedicarse a vender maní en la Plaza de Armas" (Punto Final 519).

 






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 Referencia
Virginia Vidal.  "Lukó de Rokha, pintora del tiempo circular."  Anaquel Austral. Ed. Virginia Vidal. Santiago : Editorial Poetas Antiimperialistas de América.   27 de Mayo de 2008.
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