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Actas : Realidad

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Un mar de angustias…
Arq. Sergio Bravo Ramos

 

     Durante unas faenas de excavación para trabajos de vialidad hechos el año 1983, se descubrieron en la ladera norte del Morro de Arica y en pampa Chinchorro, noventa y seis momias de entre setenta y ochenta siglos de edad, las momias artificiales más antiguas del planeta;  según mediciones realizadas con carbono 14. Momias preparadas con un complejo sistema del saber anatómico, las que no siempre habían sido enterradas; algunas de esas momias se instalaban de pie mirando al mar, formando grupos ubicados en lugares singulares.

 

El notable hallazgo me significó comenzar la preparación del documental cinematográfico “Misterios Chinchorro, los hombres del agua”, proyecto para el cual logré apoyo científico del CNRS de Francia  y de investigadores de la Universidad de Tarapacá. Hice viajes de prospección al puerto de Arica, a La Paz, a Tiwanaku,  al lago Titikaka, fotografiando geoglifos en Lluta, Azapa, Chiza, Tiliviche, descubriendo en el cerro Unitá al “hombre de cabeza radiada”.

 

Los aventurados viajes por el altiplano así como la revisión de documentos gráficos en el CNRS y en el Museo del Hombre en París, me hicieron saber de otras momias de preparación similar en el saber anatómico, encontradas en Nueva Zelandia… Aunque lo más importante, fue saber de la interdependencia secular entre los pescadores Changos de la costa ariqueña y los Kont—Souñs, los hombres del lago, que vivieron en los bordes de lo que fue el gran lago Tauca; mar interior de 43.000 km2, que abarcaba desde el paralelo 15° al norte del actual lago Titicaca, hasta el paralelo 19,5°, unos cuantos kilómetros al sur de los actuales lagos Poopo y Coipasa.

 

 Mientras los Kont-Souñs vivieron en los bordes del lago Tauca,  debieron soportar una sequía progresiva durante 30 siglos a contar de los 8.500 años antes de J.C. La sequedad creciente y las modificaciones del relieve les forzaron al abandono progresivo del espacio lacustre, así como a las migraciones en busca de lugares alimentados por agua dulce. Los hombres del lago se fueron adaptando a la vida en las serranías y en las quebradas de diversos niveles ecológicos, hasta llegar a los bordes del océano Pacífico donde vivieron de la pesca.  ¡Si todavía algunos aymaras originarios del altiplano boliviano creen que sus muertos bajan hacia el Pacífico con el fin de plantar molles!

 

La riqueza patrimonial del altiplano andino conduce a considerarlo un enorme museo a cielo abierto; hasta las piedras de cada quebrada contienen secretos; cada petroglifo parece hacer guiños buscando entregar algo cierto,  y también dudas sobre el porqué de las silenciosas momias Chinchorro. Complejas dudas que persisten, no permitiendo asumir certezas que solventen el desarrollo de un guión documental. 

 

Cuáles serían los orígenes de esos seres, representados en las momias Chinchorro, a quienes se supone ancestros de los Camanchacos, y por ello vinculadas a los Uros, cuya orígenes se pierden en los tiempos del Tauca.  Todavía los Uros se dicen los Kont-Souñs, los Hombres del lago, en oposición a los Kont-Suni, los Hombres de la sequía… Y los actuales pescadores del lago Titikaka, descendientes de los Uros, todavía se dicen Ouma-Hake, los Hombres del Agua…

 

En el altiplano chileno boliviano el agua dulce ha sido desde siempre la causa determinante de migraciones a la costa oceánica donde los hombres del lago, nominados allí pescadores Camanchacos, (apodados Changos por los españoles) han debido soportar períodos subordinados a la caprichosa Corriente del Niño; comiendo peces y mariscos y bebiendo sangre de lobos marinos al no disponer del agua dulce.

 

Me fue imposible abstraer el vértigo intemporal del misterioso origen de aquellas culturas milenarias; buscando señales ciertas y el porqué de esas momias artificiales, tres mil años más tempranas que las momias egipcias… Y el tiempo se hizo poco y difícil para dedicarlo a la confrontación de datos y al análisis de imágenes; sin estrategias para la obtención del dinero indispensable para realizar el documental.

 

Pasados algo más de treinta años, todavía el origen de las Momias Chinchorro es un tema esencial para comprender la interdependencia de la geopolítica de altiplano y océano.  Tema mal valorado por el presidente Evo Morales al judicializar el problema de mar para Bolivia ante la Corte Internacional de La Haya.

 

Aún pienso que dicho conflicto obliga a preguntarse por la armonía en los problemas de aguas para el altiplano chileno boliviano, así como a idear intentos no convencionales o proposiciones de negociación que puedan contribuir a resolver el litigio. Hasta las cuestiones relativas al tráfico turístico llevan a la preocupación por el área de pesca que tuvieron los Camanchacos (Changos) que habitaron desde Mollendo en Perú hasta casi Valparaíso en Chile, exaltando la memoria histórica vivida entre Ilo en Perú y Pisagua en Chile donde la comunidad Chinchorro desarrolló su cultura misteriosa.

 

Un hálito intemporal del ecosistema del altiplano chileno boliviano sostiene la riqueza plural de las culturas originarias; revive la pasión premonitoria de “el Hombre del cobre”… el llanto de las wawas, la camanchaca matinal… y obviamente la diversidad de milenarios reflejos subconcientes. Desafortunadamente el altiplano andino se menciona apenas en comentarios de prensa sin sentido, como aquellos que proclaman  un divertido “triángulo terrestre”… o belicosos comentarios sobre el problema de mar para Bolivia.

 

Por suerte y casualmente hemos sabido del Carnaval Internacional, celebrado hace poco en el Ito Tripartito, ubicado algo al norte del paso Visviri (el zumbido del Viento…).  Allí en el Ito, las comunidades originarias del altiplano ahora conviven protegidas por fuerzas policiales de los tres países cuyas tres fronteras se topan allí desde la guerra fratricida de 1879. Una manifestación elocuente de las ansias de un vivir armonioso  que conduce  a replantear la jurisdicción de esos espacios andinos, así como a reflexionar sobre la irracionalidad en el conflicto “mar para Bolivia” … Recordando desde ya, que los Estados chileno, peruano y boliviano, están ahora en igualdad de condiciones para resolver los problemas de convivencia regional, al aplicar el Artículo 169 de la OIT de Naciones Unidas:  “que determina que todas las medidas administrativas, posibles de afectar a los pueblos originarios, deben ser acordadas con participación de ellos”. Más todavía, si sabemos que en torno al mismo Hito Tripartito se realiza con frecuencia la Feria de Alimentos,  que reafirma la inter dependencia sin fronteras del vivir comunitario, así como el compromiso de organizar en el altiplano acuerdos y actividades con el criterio de integración  trinacional.

 

Hasta se hace posible y necesario imaginar y hablar de la CAT, una Comunidad Andina Trinacional, que abarcaría armoniosamente, lo que fue la costa de los Hombres Chinchorro, desde Ilo en Perú hasta Pisagua en Chile, recuperando la llegada de Bolivia a su mar, así como el patrimonio cultural y los derechos de esos Pueblos originarios… Además de potenciar el desarrollo comercial y turístico de tres países andinos.

 

 






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 Referencia
Arq. Sergio Bravo Ramos .  "Un mar de angustias…."  Anaquel Austral. Ed. Virginia Vidal. Santiago : Editorial Poetas Antiimperialistas de América.    9 de Mayo de 2015.
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